Al rescate del desmán ibérico

La Consejería de Medio Ambiente ultima un plan para reintroducir en la región este animal, en riesgo de extinción

MADRIDActualizado:

Es muy poco probable que alguna vez hayan visto a un desmán ibérico. Este animal es tan escaso como discreto; se le considera en «grave riesgo» de desaparición. De hecho, en el Parque Nacional del Guadarrama hace años que no se ha visto ningún ejemplar. Los responsables de la Consejería de Medio Ambiente ultiman ahora un plan para reintroducir a esta especie en las aguas de los ríos madrileños.

Una de las características del desmán ibérico que lo hace tan importante es su papel como bioindicador: donde exista este animal, hay garantía de que las aguas son limpias. De hecho, cualquier tipo de contaminación lo hace desaparecer. Es una especie casi invisible, a pesar del vistoso aspecto que presenta con su cola de hasta 15 centímetros y de la curiosa trompa con que remata su cabeza.

Esta especie endémica en el Sistema Central, extremadamente vulnerable y en peligro de extinción, según el Catálogo Español de Especies Amenazadas, ha sido buscada por los ríos madrileños desde 2017. Tras repasar 75 tramos de muestreo en las cabeceras de los ríos Lozoya, Manzanares y Guadarrama, se concluyó que no había ejemplares ya en Madrid. Y se decidió actuar.

Ni rastro

En la misma línea en que ya lo hace el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad, la Consejería de Medio Ambiente, que dirige Carlos Izquierdo, inició el desarrollo de un proyecto para la reintroducción del desmán en el Parque Nacional del Guadarrama. «El desmán ibérico tuvo poblaciones en Madrid, pero había dejado de estar ahí. Esto obliga a una estrategia de conservación», explica a ABC Pablo Altozano, viceconsejero de Medio Ambiente.

Una vez comprobado que no había ya ni rastro del desmán, la Comunidad optó por realizar trabajos para identificar los lugares donde sería más fácil reintroducirlo: en zonas donde tuvo presencia histórica. Principalmente, dos, en las cabeceras del Lozoya y del Manzanares, en un entorno muy capilarizado por la red fluvial. No es conveniente precisar más; si algo necesita el desmán para que su reintroducción triunfe es la tranquilidad que da el anonimato.

Estos animales necesitan para poder vivir agua fría, en un cauce no demasiado profundo pero permanente a lo largo del año, y con insectos y, por tanto, vegetación cercana. Tan importante como todo esto es que no encuentre muchos enemigos cerca. Es especialmente peligroso el visón americano, «el gran depredador del desmán ibérico y de otras especies», recuerda Altozano, en alusión a esta especie invasora. También se hace necesario controlar la presencia de nutria en las proximidades. Y vigilar que haya cangrejo, «un indicador de la calidad del agua, igual que el desmán». Otro peligro es que por alguna circunstancia –ajena a ellos– una población de estos animales se fragmente, quedando aislados algunos ejemplares.

Altozano es optimista: confía en que el programa de recuperación de esta especie tenga éxito: «Se dan muy buenas condiciones para ello». El procedimiento puede ser, indican, capturarlos en otras zonas y traerlos a Madrid, o criarlos en cautividad. Quieren empezar cuanto antes, pero advierten de que requiere de condiciones «climatológicas y estacionales concretas para llevarlo adelante con éxito», porque «igual que la cabra o el corzo se adaptan a todo, el desmán es extremadamente sensible a muchos factores». Por eso, concluye, «serán los expertos los que indiquen cuándo hay que hacer las cosas».