Puerta de entrada a la Real Fábrica de Tapices en la calle Fuenterrabía
Puerta de entrada a la Real Fábrica de Tapices en la calle Fuenterrabía - BELÉN RODRIGO

Real Fábrica de Tapices: un espacio para el arte

De estilo mudéjar, el edificio sigue manteniendo su función original y en su interior se elaboran y conservan tapices y alfombras gracias al trabajo de sus artesanos

MadridActualizado:

Este edificio guarda en su interior una de las joyas del arte español. Es la sede de la Real Fábrica de Tapices, fundada por Felipe V en 1721, y que se trasladó a este inmueble en 1889, en el barrio de Pacífico (que por entonces se estaba construyendo). El terreno formaba parte del olivar y la huerta del Convento de Atocha y su compra y posterior obra se financió con la venta de la anterior sede. Fue proyectado por el Arquitecto Mayor de Palacio, José Segundo de Lema.

«Es de los pocos edificios de Madrid que mantiene su función original», resalta Antonio Sama García, conservador de la Real Fábrica de Tapices (RFT). En su interior siguen confeccionándose verdaderas obras de arte con algunos de los mismos telares de hace más de un siglo. La fábrica se trasladó de su ubicación anterior, en la Puerta de Santa Bárbara (hoy plaza de Alonso Martínez), a este edificio de estilo neomudéjar, con espectaculares muros de mampostería y ladrillo. Se diseñó como un edificio central de tres plantas y a cada lado, en L, estaban los edificios industriales. Se sigue realizando el mismo tipo de trabajo en la fábrica pero el espacio se ha adaptado con el paso de los años, según las necesidades. Ocupa toda una manzana, «y responde a un edificio industrial de la época. El patio, además de servir para ordenar las dependencias, era práctico y en el se lavaban y colgaban a secar los tapices», explica el conservador. Todavía se puede contemplar la chimenea, hoy sin uso

Patio central de la Real Fábrica de Tapices
Patio central de la Real Fábrica de Tapices - BELÉN RODRIGO

Felipe V se trajo a la familia Vandergoten de Amberes para dirigir la fábrica que tenía como principal objetivo surtir a los Reales Sitios. Por entonces se elaboraban los tapices a partir de los cartones flamencos pero una vez perdidas las posesiones en los Países Bajos se comenzaron a utilizar la producción nacional elaborada por los pintores del rey, entre los que estaba Goya. Durante muchos años estuvo en pleno funcionamiento, «llegaron a trabajar 300 personas» y a pesar de las muchas dificultades se mantiene su función original. Con la República pasó a denominarse Manufactura Nacional de Tapices y Alfombras y a depender del Ministerio de Instrucción Pública. Después, la familia Stuyck, descendientes directos de los Vandergoten, volvieron del exilio para hacerse cargo de la manufactura. Y no fue hasta 1982 que la manufactura recupera la denominacióde “Real Fábrica”.

Fundación

Otra fecha importante en la historia de este edificio y su interior es el año 1996, cuanto estuvo próximo de cerrar. Se convierte en Fundación y la dirección pasa a manos de un patronato del que forman parte las administraciones públicas y patronos individuales. «El objetivo es mantener el legado y seguir con la actividad», recuerda Antonio Sama García. «Se logró así salvar y se adecúan otros espacios. Se construyó entonces una parte nueva donde se instaló la restauración», añade. No sería la última crisis a la que ha sobrevivido la RFT ya que en 2015 volvió el problema de la subsistencia a pesar de que en el 2006 fue considerado Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid. Esta vez la solución pasa por lograr ingresos con el alquiler de algunos espacios. Por un lado, se instala en una parte del edificio Loom House, un espacio de innovación colaborativa. Por otro, una empresa de eventos se ocupa de organizar diferentes actividades.

Elaboración de tapices en uno de los telares de la fábrica
Elaboración de tapices en uno de los telares de la fábrica - BELÉN RODRIGO

Es la solución que de momento permite mantener la actividad de lo que más importa, la fábrica, y sus 50 trabajadores. «Nosotros somos una fundación y como tal no tenemos beneficios. El precio que cobramos por los tapices y alfombras que elaboramos cubre únicamente la mano de obra y el material», explica el conservador. Se trata de un oficio que necesita años de aprendizaje y de perfeccionamiento. Tres años para poder trabajar en un tapiz y unos diez cuando se trata de hacer rostros. Es difícil apreciar el trabajo sin ver personalmente la dificultad que tienen estos profesionales entre manos y su particular destreza. «Para hacer un tapiz una persona tarda de media 7-8 meses para realizar un metro cuadrado. La alfombra es más rápido», aclara Antonio.

En la fábrica, aunque se utilicen los telares antiguos, se han incorporado maquinarias modernas para dar soluciones a los problemas que plantea la restauración. Por ejemplo, una piscina de 12 metros cuadrados para poder lavar por sumersión los tapices.

Piscina creada para lavar por sumersión los tapices
Piscina creada para lavar por sumersión los tapices - BELÉN RODRIGO

Clientes

Hasta el siglo XVIII la Corona fue el principal cliente de la fábrica y ahora se fabrica sobre todo para privados, en especial extranjeros. En el caso de la restauración, trabajan tanto para privados como para instituciones y es un negocio más estable. Uno de los últimos pedidos realizados en esta fábrica ha sido un tapiz para el Líbano, el llamado “Guernica árabe” en el que se representa la matanza de Sabra y Chatila que hace referencia a la matanza de palestinos en los campos de refugiados durante la Guerra del Líbano. Un pedido para el Museo Panárabe. Han estado trabajando en él ocho personas durante dos años y medio utilizando más de 500 tonalidades. La RFT realizó una prueba del tapiz que convenció al cliente quien a su vez había pedido lo mismo a la fábrica existente en Francia. «Les gustó más nuestro trabajo y para ellos es un orgullo que quieren mostrar», afirma el conservador. Ahora se están realizando distintos tapices para el palacio de Desdre. Otro de los trabajos que se están llevando a cabo es una alfombra para el Congreso de los Diputados.

De lunes a viernes la RFT recibe cuatro pases al día de visitas para conocer en primera mano el trabajo de la fábrica. En su museo se pueden contemplar los trabajos que realizó Francisco de Goya por encargo de Cornelio Vandergoten, una colección de 41 tapices además de numerosos cartones, bocetos, alfombras y tapices de otros grandes maestros.

Telar de la fábrica para elaboración de alfombras
Telar de la fábrica para elaboración de alfombras - BELÉN RODRIGO