Agresión a una joven por miembros de Distrito 14, en 2016
Agresión a una joven por miembros de Distrito 14, en 2016 - ABC
Ahora Madrid

Radiografía de la ultraizquierda: Distrito 14, los ultras más fuertes al amparo del concejal Pablo Carmona

La Policía Nacional detuvo a 85 radicales en 2016

MADRIDActualizado:

La ultraizquierda en la región se mantiene estable. Cuenta con entre 800 y mil miembros activos y desde 2015, a raíz del acceso de Podemos a las instituciones, han descendido su presencia en la calle, así como los altercados que protagonizan y, por ende, el número de detenidos: 34 manifestaciones y 85 arrestados en 2016, según fuentes policiales.

Sus feudos son Moratalaz, Puente y Villa de Vallecas, Pozuelo y Leganés, municipio donde han experimentado un repunte. De cien grupos, el más fuerte es Distrito 14, seguido de los Bukaneros, Coordinadora Antifascista -el brazo ejecutor de la izquierda radical, que agrupa varios colectivos- y Reconstrucción Comunista, que colabora con organizaciones terroristas, como el PKK.

Distrito 14, ha sacado pecho desde la llegada de Ahora Madrid al Ayuntamiento, gracias al apoyo del concejal de distrito de Moratalaz, Pablo Carmona, que le cede colegios, polideportivos... Han pedido la libertad para otro radical, «Alfon», y encabezan el número de incidentes. En las últimas fiestas utilizaron una caseta cedida por Manuela Carmena para salir a «la caza del pijo», hiriendo de gravedad a un magrebí y un latino.

En noviembre, fueron 14 los detenidos por delitos de odio por agredir a tres jóvenes que consideraban «fachas» el 12 de octubre. Entre los arrestados había también bukaneros. Y el 27 de enero, miembros del 25-S de Tetuán atacaron a los de Hogar Social cuando recogían alimentos en la plaza de la Remonta.

La red de captación de la extrema izquierda es la Universidad, el fútbol, los conciertos y el boca a boca. Utilizan el deporte y la política para canalizar la violencia; tienen conexiones con Resistencia Galega, Independentistas Vascos,... Se financian vía conciertos, con los que hacen proselitismo, al igual que las redes sociales; y con las actividades en las casas okupas (una veintena), donde disponen de cajas de resistencia que les sirven también para su defensa jurídica. La mayoría son estudiantes de entre 16 y 25 años.