Díaz Ayuso y Joaquín Leguina, junto al director del Club Siglo XXI, Inocencio Arias
Díaz Ayuso y Joaquín Leguina, junto al director del Club Siglo XXI, Inocencio Arias - ISABEL PERMUY

El PSOE considera «una provocación» que Leguina presente a la candidata del PP para Madrid

La invitación de la candidata del PP al ex presidente escuece en el PSOE, que lo cree «casi una provocación»

MADRIDActualizado:

El único presidente regional madrileño que no es del PP, el socialista Joaquín Leguina, presentó ayer a la candidata popular a la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, durante una conferencia en el Club Siglo XXI. Ella se lo pidió, y la decisión fue acogida no sin cierta sorpresa e incluso malestar en el PSOE. Ayuso defendió en su intervención el espíritu de la Transición, y presentó algunas de sus propuestas de futuro.

En el entorno de la candidata explicaban la elección del ex presidente socialista: «Le pidió que la presentara por haber sido el primer presidente autonómico madrileño, y también por abundar en el tema esencial de su conferencia, que era la concordia y el espíritu de la Transición». Leguina fue Leguina, en estado puro: dijo que Madrid, tras los años de gobiernos del PP, «está mejor que antes», entre otras cosas, puntualizó, «porque la tirada de Metro que se hizo con Ruiz-Gallardón fue una machada». Y recordó que en el siglo XXI se dan mucho este tipo de extrañas parejas: «Aquí Fraga presentó a Carrillo», recordó.

A sus compañeros socialistas no les hizo excesiva gracia su presencia; «de Leguina ya casi nada sorprende», señalaban algunos, acostumbrados a su incorrección política. Alguno incluso elevó el tono, y lo consideraba «casi una provocación». Desde la cúpula del socialismo madrileño, el secretario general José Manuel Franco, preguntado sobre el asunto por los medios, afirmó: «Siempre he respetado y respeto a Joaquín Leguina, fue nuestro presidente en la Comunidad de Madrid, pero hay algunas cosas que no comprendo».

Vuelta al Consejo Consultivo

La candidata Ayuso aprovechó su conferencia sobre la Transición para enviar algunos mensajes de calado político, y también propuestas de cara a su futuro programa electoral. Entre ellas, la posibilidad de recuperar el Consejo Consultivo, un órgano de consulta en el que los ex presidentes autonómicos participaban elaborando estudios, y por cuya participación cobraban una remuneración de 5.500 euros netos al mes. Este órgano fue eliminado al inicio de esta legislatura para cumplir el pacto de investidura entre PP y Ciudadanos, con el voto en contra del PSOE y la abstención de Podemos. Ayer, Ayuso –que votó aquella eliminación que dejó a Leguina sin sueldo– dijo que se planteaba recuperarlo. «Lo tengo que pensar», porque es una manera de «reconocimiento a los políticos que dedican su vida a esa noble actividad», algo que «se debe dignificar».

También avanzó algunas medidas para facilitar el acceso a los jóvenes a la vivienda: rebajas fiscales y garantías para los propietarios que decidan alquilar sus viviendas, y fórmulas que ayuden a bajar los precios del alquiler, como liberalizar suelos, a diferencia de lo que ha hecho el Ayuntamiento, bloquear algunos desarrollos urbanísticos, que a su juicio están en el origen de las subidas que se han registrado.

Pero el grueso del discurso de la candidata se centró en el papel del PP en la política española. Citó como conquistas de su partido «la supresión del impuesto de sucesiones y donaciones, la libertad de comercio, la enseñanza bilingúe o la posibilidad de elegir médico y centro hospitalario», y advirtió que eso que ahora son derechos «desaparecerán si el PP no sigue gobernando Madrid». Y defendió sin duda el estado de las autonomías, aunque apuntó que éstas no pueden «entrar en rivalidad con el Estado».

Ayuso es partidaria de «una definición competencial» para «evitar duplicidades y para que se sepa quién es responsable de qué». Por ejemplo, aboga por un diseño curricular único para toda España, «con Planes de Estudio y libros de texto coordinados», y también defiende que «la emisión de tarjetas sanitarias debería ser estatal, aunque la gestión de los centros hospitalarios sea autonómica».

Declarada «fan de la Transición» y de la Constitución, cree que esta no ha provocado ninguno de los problemas que tiene España, sino que es su única solución. Cree que «ha sido la lealtad lo que ha fallado» y aboga por recuperarla.

La vía será el díálogo pero no como forma de cesión sino «siempre dentro de la Constitución y del respeto a la Ley». Las próximas elecciones generales, concluye, «las ha convocado el pueblo reunido en Colón».