Dos promotoras compran suelo en el Soto de Viñuelas para hacer pisos y un campo de golf

Primero fue el Ayuntamiento de la capital, después la Comunidad... pero finalmente han sido dos inmobiliarias las que han conseguido llevarse el gato al agua. Las promotoras Martinsa y Nozar se han

MIGUEL OLIVER. MADRID.
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Primero fue el Ayuntamiento de la capital, después la Comunidad... pero finalmente han sido dos inmobiliarias las que han conseguido llevarse el gato al agua. Las promotoras Martinsa y Nozar se han hecho con gran parte de los terrenos del Soto de Viñuelas. Se trata de uno de los entornos verdes más importantes de la región, que se encuentra en el extremo norte de Madrid.

La finca tiene una extensión de algo más de 3.000 hectáreas; concretamente son 30.280.000 metros cuadrados de zona verde, lo que equivale a casi dos veces la Casa de Campo.

La intención de las dos inmobiliarias es construir una urbanización de lujo, un campo de golf de 18 hoyos y una «Ciudad del Cine». Se trata, este último, de un complejo que vendría a seguir los pasos de la Ciudad de la Imagen de Pozuelo de Alarcón. Las promotoras buscan que esta nueva zona pueda convertirse en sede de grandes productoras cinematográficas, así como de televisión. Los primeros contactos ya se han producido.

Nada más rubricar la compra de esta vasta extensión de suelo un representante de los nuevos propietarios mantuvo una reunión, entre otras, con la productora Globomedia. La compañía presidida por Emilio Aragón y José Miguel Contreras apuntó en un primer momento que se había tratado de un «sondeo informal» para conocer su interés por trasladar sus oficinas a esta zona de la región.

Proyecto a largo plazo

El proyecto de las inmobiliarias tras adquirir esta finca es a largo plazo. La razón es bien sencilla: los terrenos no son urbanizables... de momento. Según ha podido saber ABC, tanto Martinsa como Nozar han mantenido varias reuniones con el Ayuntamiento de Tres Cantos, municipio en el que se encuentra el Soto de Viñuelas, para intentar recalificar parte de los terrenos y, así, hacer realidad su proyecto.

Todo parece indicar que, en caso de fructificar las negociaciones, éstas no se materializarán hasta la próxima legislatura. «Con la que está cayendo con la corrupción urbanística -apuntan fuentes del Consistorio de Tres Cantos- cualquiera se atreve ahora a aprobar un cambio de uso en estos terrenos».

Además de mantener contactos con la corporación que dirige María del Valle de la Poza (del partido Tres Cantos Unido), los nuevos propietarios también han mantenido conversaciones informales con el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Mariano Zabía.

No hay que olvidar que aunque el Ayuntamiento de Tres Cantos diera el visto bueno a la operación, al final tendrá que ser la Comunidad de Madrid quien dé la aprobación definitiva. Los terrenos del Soto de Viñuelas eran propiedad de una sociedad participada por el Banco Santander y la familia Colomer, propietaria a su vez de la inmobiliaria Pryconsa. Se trata de un terreno que en su día fue finca de caza de la Corona de España, y que cuenta con numerosísimos y muy valiosos ejemplares de encinas y fresnos. Además, ofrece una riqueza cinegética importante: venados, gansos, jabalíes, perdices, y donde se puede disfrutar de la presencia de patos y milanos, además de otras aves que anidan allí.

Cuenca Alta del Manzanares

El Soto de Viñuelas se integra dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Su historia se remonta a los tiempos del Rey Juan I de Castilla (1358-1390), cuando éste otorgó a su mayordomo mayor, Pedro González de Mendoza, el mayorazgo sobre varias tierras, incluida la posesión de Viñuelas.

Posteriormente, el duque del Infantado, que ocupaba la finca, recibió de Carlos V la invitación-ultimatum de retirarse del bosque, renunciando a sus pretensiones sobre la zona. Así, poco después, se firmó una concordia en la que renunciaba a sus derechos sobre el bosque. La desamortización del siglo XVI facilitó que esta finca acabara en manos del Rey. Y de ahí pasó a las del mariscal de Castilla Arias Pardo de Saavedra, que se la compró por 42 cuentos y 24.572 maravedíes, más 3.000 de renta anual y siete corderos al año.

El siguiente propietario fue el maestre de campo Cristóbal de Alvarado y Bracamonte, en noviembre de 1693. Reconstruyó la mansión señorial y la dotó en su interior de las comodidades necesarias para hacerla digna de las visitas frecuentes de Felipe V. Pero esta extensión rica en pastos y en animales de caza atrajo y enamoró a Fernando VI, que lo quiso incorporar al Real Sitio de El Pardo. Se tasó y se compró en el mes de mayo del año 1751.

Subasta pública

A Fernando VI le sucedió su hermano Carlos III, aficionado a la caza. Pero fue tras la caída de Isabel II, cuando el Gobierno de 1868 sacó a pública subasta estos terrenos. Ya entonces, se valoró en casi un millón de pesetas. En tiempos de la guerra civil, el castillo fue utilizado como cuartel general del ejército republicano. Todas las obras históricas y artísticas de valor fueron guardadas para evitar su deterioro. Tras la guerra, el duque del Infantado se hizo cargo de la finca y, anecdóticamente, señaló que sólo faltaban dos bandejas de plata.

Franco, en su época de general, lo utilizó también como residencia provisional, mientras se solucionaban diversos arreglos en el Palacio del Pardo. No fue hasta entrada la democracia cuando el Soto de Viñuelas pasó a ser propiedad privada.