Las primeras para besar al Cristo
Manuela Sevilla (izquierda) y Francisca Valero (centro) repiten año tras año la tradición de ser las primeras para entrar al templo el primer viernes de marzo

Las primeras para besar al Cristo

Ya hay fieles para besar los pies a Jesús de Medinaceli el próximo día 5, primer viernes de marzo. Los frailes franciscanos capuchinos esperan una afluencia de medio millón de fieles. Manuela, Encarna y Francisca volverán a ser las tres primeras en entrar al templo

MARÍA ISABEL SERRANO | MADRID
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Admirable: Manuela, Encarna y Francisca volverán a ser, este año, las tres primeras personas que besen los pies a Jesús de Medinaceli el próximo día 5, primer viernes del mes de marzo, la gran fiesta religiosa y popular de madrid. Una de las más tradicionales que, conviene recordarlo, en 2009 llevó hasta este templo a cerca de un millón de peregrinos. «La crisis, hija, que sigue haciendo estragos», decían.

Fieles a la tradición, inasequibles al desaliento, estas tres mujeres -con una media de 70 años-, ya estaban ayer en la fila. Llevan en ella desde el pasado martes. Comen y duermen ahí. Con frío y lluvia. De día y de noche. Sin perder la sonrisa.

Como siempre, hay lista. Manuela Sevilla vuelve a ser la primera. Este año ha venido bien preparada. Nos enseña la furgoneta, aparcada en la calle Lope de Vega, donde guarda la comida, el café calentito y donde descansa.

Tres deseos, uno se cumple

Manuela es la primera de este especial «besapies» desde hace 37 años. Uno tras otro. No falla. «Como te dije el año pasado, no voy a desvelar las tres cosas que voy a pedir. No se puede. Sí que una se cumple, seguro. Hasta ahora, el Cristo me lo ha concedido. Le tengo aspadito». Y se guarda una cicatriz reciente que tiene el cráneo sin darle mayor importancia.

Francisca Valero es la tercera del «besapies» del viernes. «Otro año con salud para estar aquí. Empecé hace quince años. A mi hija le operaron de un pecho. Todo salió bien y ella tiró para adelante».

La número 3 es Encarna. Todos la conocen como la de «Toledo» porque viene desde Villaluenga de la Sagra. No estaba en ese momento pero se la esperaba en breve.

Trinidad García, otra de las habituales. Tiene el número 8 para entrar. «Hace nueve años me diagnosticaron cáncer de mama. Lo supe cuatro días antes del primer viernes de marzo. Y vine. No recé. Sólo le pedí que me echara una mano. Me quitaron el pecho. Pero no necesité ni «quimio» ni «radio». ¡Y eso que tenía 58 calcificaciones malignas!».

Todas ellas se conocen de coincidir tantos años en esta fila. «Nos hacemos favores pero no hay nada malo», asegura Manuela. Y con ese «malo» nos quiere dejar claro que ellas están al margen de la picaresca. «Sí, siempre se dice que hay gente que hace negocio y que cobra por guardar el sitio. Eso no nos va».

El padre Ángel García de Pesquera está preparado para el próximo viernes. Es el director de la Archofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. No sabe, todavía, qué miembro de la Familia Real vendrá este año, como manda la tradición. «Avisan la víspera», señala. «El Rey hace varios años que no viene ...». «Ese viernes viene tanto peregrino que no se puede atender a todos como quisiéramos. Es el gran evento religioso de Madrid. La gente va donde les dan. Nosotros, los franciscanos capuchinos, no damos nada. Él sí».

El «besapies» empezará a las doce de la noche del jueves y, debido a la afluencia de feligreses, podría durar hasta la madrugada del sábado. Es una cita especial. Al Cristo se le puede besar todos los viernes pero en un solo pie y subiendo a su camarín. El primer viernes de marzo, los peregrinos besan los dos pies de la imagen de Jesús de Medinaceli situada a ras del suelo, en el centro del templo.