La presidenta Díaz Ayuso, trabajando en su despacho durante su primera jornada en Sol
La presidenta Díaz Ayuso, trabajando en su despacho durante su primera jornada en Sol - COMUNIDAD DE MADRID

Las primeras 24 horas de Díaz Ayuso como presidenta de Madrid

Selfies en la calle y reuniones con los consejeros para activar las primeras medidas de su gobierno de coalición

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Apenas ha amanecido cuando suena la alarma del móvil en la habitación de Isabel Díaz Ayuso. Es su primer día como presidenta regional; le espera un despacho en la Puerta del Sol y un reto mayúsculo: poner en marcha un Gobierno. Los primeros asuntos los resuelve ya en el coche que la conduce desde su domicilio, en un céntrico barrio de Madrid, hasta la Real Casa de Correos. Entre llamadas y whatsaps, apenas queda tiempo para una lectura rápida de los periódicos. Mientras, de fondo, suena la radio hasta que el conductor llega al aparcamiento de la calle de Carretas, desde la que entra en la sede del Gobierno regional.

Con una voluminosa carpeta bajo el brazo, Díaz Ayuso se dirige a un ascensor de paredes transparentes que la lleva hasta la segunda planta, donde se encuentra su despacho. Con vistas directas a la bulliciosa Puerta del Sol. Es el mismo despacho que han ocupado sucesivamente los anteriores jefes del Ejecutivo autonómico. De momento, apenas ha cambiado nada en él, aunque es seguro que la presidenta dejará su sello personal. Sobre la mesa se encuentra el resumen de prensa diario; en su móvil, alertas instantáneas con los titulares de la jornada y las noticias de última hora. La presidenta es periodista, y tiene adicción a la actualidad.

Aunque agosto acostumbra a ser un mes muy tranquilo en las administraciones públicas, este año está resultando atípico hasta en esto. De ahí que en la semana en que tradicionalmente hay menos personas trabajando en Madrid, la región estrene un gobierno que viene dispuesto a no perder ni un minuto. ¿Quién dijo vacaciones?

Preparar decretos

Sus primeras horas de despacho las destinó a preparar los decretos de nombramiento de sus consejeros. Hay que ordenarlos según su prelación, y concretar exactamente qué competencias va a tener cada área, antes de plasmarlas en un documento que, una vez publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad, se convertirá en norma.

También le ha dedicado tiempo, en estas primeras 24 horas como presidenta, a diseñar la estructura definitiva de su Gobierno. Una tarea a la que se ha dado en las últimas semanas, pero que ahora hay que cerrar fleco a fleco y ya con las personas que se ocuparán de cada responsabilidad, incluidos segundos y terceros escalones de la administración. Muchos de estos nombres se darán a conocer en pocos días, cuando se oficialicen sus nombramientos en otro consejo de Gobierno.

Ajustar los tornillos del engranaje es la tarea básica a la que dedicar los esfuerzos para que esta orquesta -con «músicos» de PP y de Cs- toque sin que ningún instrumento desafine. En los pasillos conviven, mientras, personal de confianza del anterior equipo, ahora técnicamente cesados, a la espera de conocer si entrarán en el nuevo organigrama.

Cita con consejeros

Tras una intensísima agenda informativa los días previos –tanto la sesión de investidura, con cerca de 400 medios de comunicación acreditados, como la toma de posesión fueron una orgía de cámaras y flashes–, la presidenta Ayuso trabaja ahora en su despacho con enorme discreción: no ha trascendido su agenda de este primer día, de la que intencionadamente se han«caído» los actos públicos. Es momento de trabajar dentro, de ajustar teclas.

Y también de mantener las primeras reuniones de trabajo con los consejeros –ya han pasado varios por el despacho de la segunda planta de Sol–.

Los teléfonos no paran de sonar; su secretaria y todo su equipo se afanan en atenderlos. Ella responde en su número personal a su círculo más cercano. Abundan las visitas de colaboradores, y de alcaldes de localidades madrileñas, que no pierden ocasión para recordarle las necesidades más apremiantes de sus vecinos.

También aprovecha un rato de la mañana para dar una vuelta por el edificio y saludar a los funcionarios con los que día a día compartirá espacio: el equipo de seguridad, el personal de limpieza o el de mantenimiento.

A la hora de la comida –las campanadas del reloj de Sol, a sólo unos metros sobre su despacho, no dejan lugar a dudas–, la presidenta sale con su equipo a un restaurante de los muchos que se ofrecen en la Puerta del Sol. Son sólo unos minutos de paseo, pero es reconocida por varios ciudadanos; los más lanzados la abordan con peticiones o para hacerse un selfie con ella.

Rebaja fiscal

Vuelta al despacho y al trabajo: Díaz Ayuso ha citado a varios consejeros para iniciar cuanto antes la aplicación de algunas de sus promesas, como la rebaja fiscal y el transporte público gratis para mayores de 65 años. También ha encargado que le organicen varias reuniones con colectivos de la sociedad civil, instituciones y agentes sociales.

El televisor, en su despacho, ofrece imágenes del devastador incendio en Gran Canaria. La presidenta lamenta lo ocurrido, y comenta lo impresionada que quedó tras visitar, hace apenas unas semanas, la zona del suroeste madrileño que asoló más de 2.000 hectáreas.

Ya es de noche cuando la presidenta cierra carpetas y portafirmas y sale de la Real Casa de Correos. En el trayecto de vuelta a casa aún queda tiempo para revisar correos, responder mensajes o repasar un último documento.