En el edificio central se encuentra un auditorio y una sala de exposiciones
En el edificio central se encuentra un auditorio y una sala de exposiciones - BELÉN RODRIGO

El primer rascacielos horizontal de Madrid

Telefónica inauguró su sede el 2008 en la que trabajan 12.000 empleados. Un campus con el que la compañía española inició el cambio cultural de la empresa

MADRIDActualizado:

Alrededor de un estanque natural Telefónica diseñó su gigantesco campus empresarial que fue inaugurado en 2008. Una sede que destaca por muchos motivos, entre ellos por ser el primer espacio privado europeo abierto para cualquier persona que desee visitarlo y también por ser el complejo construido en cristal más grande de Europa. Al norte de Madrid, en la zona de Las Tablas, la compañía proyectó su filosofía arquitectónica de desarrollo sostenible de la mano del arquitecto cordobés Rafael de La - Hoz Castanys.

Un campus que se extiende sobre un rectángulo de 220.000 metros cuadrados de superficie y otros tantos bajo rasante. El distrito se divide en cuatro fases (con el nombre de los puntos cardinales) en cada una de las cuales se levantan dos edificios de cuatro alturas y una torre de diez plantas. A estas doce edificaciones se añade el Edificio Central donde se ubica la dirección de la compañía. «Se trata de una sola pieza que tuvo que ser levantada por grúas para poder apoyarla», explica a ABC Raúl del Cerro Corrales gerente de Obras, Mantenimiento y Gestión de Espacios de Telefónica. Observando la disposición del espacio y sus edificios «es como un rascacielos horizontal, con mayor superficie que las Cuatro Torres», añade. De hecho la compañía barajó en un primer momento construir un rascacielos pero se optó por un diseño que facilitase el tránsito de las personas.

 

En el diseño del campus se respetó el estanque natural que existía
En el diseño del campus se respetó el estanque natural que existía - BELÉN RODRIGO

«En el diseño se pensó mucho en los empleados y se respetó el estanque natural que existía en el terreno. Se ha conseguido crear un microclima», indica a ABC María Jesús Almenara Campo, Relaciones Públicas y Eventos de Telefónica. Se trata de una área privada de uso público, «en donde los ciudadanos pueden pasear cualquier día del año. En los edificios de oficinas es donde el acceso es restringido a los trabajadores y visitantes pero el resto del espacio está abierto a todos», aclara. Telefónica llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid para ajardinar todo el entorno y hacerlo así más verde, trabaos ya casi concluidos.  

Levantar esta mini ciudad supuso cuatro años de intenso trabajo. «No había nada, hubo que mover tierra, urbanizarlo, y después crear el proyecto de las personas que supuso un gran cambio cultural», reconoce Raúl del Cerro Corrales. Su equipo fue el primero en instalarse en Distrito C, como se denominó el complejo hasta finales de 2011 que ya pasó a llamarse Distrito Telefónica. El traslado de los 12.000 empleados duró más de un año.  

Vista panorámica del Distrito Telefónica
Vista panorámica del Distrito Telefónica - BELÉN RODRIGO

Paneles fotovoltaicos

En la construcción de todo el complejo se descubren datos interesantes. Por ejemplo, los 16.000 paneles fotovoltaicos que hay en las cubiertas de los edificios. «Produce un 10% de la energía que se consume en el edificio pero no es de autoconsumo sino que se vende», aclara el gerente. Las oficinas cuentan con detectores de luz natural (se apaga la artificial si entra suficiente del exterior), el 85% del papel que se consume es reciclado y hay tres aljibes que recogen agua de lluvia para regar los 60.000 metros cuadrados de zonas verdes del complejo.

Para las fachadas se utilizaron 150.000 metros cuadrados de cristales.Una fachada de doble piel que crea ventilación natural. Rafael de La-Hoz materializó su visión de una caja abstracta y transparente, similar a un cubo de hielo, donde no se distingue la visión entre plantas al utilizar un vidrio serigrafiado con puntos de color blanco. Un vidrio transparente desde el interior y opaco y claro desde el exterior. «Este vidrio quita la radiación solar un 30% pero no quita la transparencia», informan desde la compañía.

Para las fachadas se utilizaron 150.000 metros cuadrados de cristales
Para las fachadas se utilizaron 150.000 metros cuadrados de cristales - BELÉN RODRIGO

Por otro lado, el diseño de la marquesina que recubre los edificios permite un ahorro del 15% en calefacción durante el invierno y del 30% en aire acondicionado en verano. La fachada actúa de aislante. El campus cuenta con un total de 8.500 lugares de estacionamiento, de los cuales 2.500 se crearon recientemente. «Los empleados tiene una App en la que los empleados pueden ceder su plaza si no van a usarla», subraya la Relaciones Públicas. Cuentan con 64 puntos de recarga de coches eléctricos.  

El diseño de las plantas es muy similar, «se trató de homogeneizar todo. El edificio Oeste es de los más modernos, donde está el área digital», cuenta Raúl del Cerro. Todos los puestos de trabajo se encuentran junto a la luz natural y las salas de reuniones en el anillo interior. «Al cambiar de sede se produjo un cambio cultural importante. No tenemos papeleras ni impresoras personales, por ejemplo», añade.

El campus cuenta igualmente con un centro de formación de 500 metros cuadrados y en el edificio central se encuentra el auditorio con capacidad para 384 personas, una sala de eventos y una sala de exposiciones. La zona para la restauración ofrece una amplia oferta gastronómica. Los empleados cuentan también con gimnasio, una guardería para sus hijos, una clínica dental, una óptica, dos sucursales bancarias, un despacho de lotería, una clínica médica, una peluquería y un pequeño centro de El Corte Inglés, con una variada representación de productos y en donde los empleados pueden recibir los pedidos que realicen. Hay también una capilla. «El objetivo es que los empleados puedan aprovechar su tiempo, les damos todas las facilidades», afirma María Jesús Almenara.  

Juan Carlos I inauguró el complejo en octubre de 2008. La foto del monarca en lo alto de una de las torres, contemplando el complejo, recordaba la imagen protagonizada por su abuelo, Alfonso XIII, en 1928, cuando se asomó a lo alto del rascacielos que Telefónica levantó en la Gran Vía.

Decoración de una de las plantas de oficinas
Decoración de una de las plantas de oficinas - BELÉN RODRIGO