Patrullaje a pie en la plaza de Lavapiés
Patrullaje a pie en la plaza de Lavapiés - FOTOS: GUILLERMO NAVARRO

Primer día de blindaje policial en Lavapiés: «Hace años que el barrio no es seguro»

Los vecinos agradecen la presencia de la Policía Municipal, hartos de los problemas que azotan el barrio

Madrid Actualizado: Guardar
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Prevenir, proteger y dotar al barrio de Lavapiés de mayor presencia policial. El plan de choque puesto en marcha por el Ayuntamiento echó ayer a andar bajo estas tres premisas. Y lo hizo con varias unidades de la Policía Municipal, entre ellas, la de la Unidad de Apoyo a la Seguridad (UAS) -con atribuciones en materia de control de masas, propias de los «antidisturbios»-, desplegadas en los puntos más conflictivos: las plazas de Lavapiés y Tirso de Molina, debido al elevado tránsito de personas; y otras tres zonas interiores, las plazas de Nelson Mandela y Arturo Barea y el parque Casino de la Reina, señaladas en rojo por la acumulación de problemas denunciados en el vecindario. «Hace años que no estamos seguros», señalan varios residentes, duro reflejo del sentir general.

Juan José Madroño, dueño del bar Madroño
Juan José Madroño, dueño del bar Madroño

Los comerciantes son otros de los principales afectados por la compleja problemática que asuela el enclave. «Abrimos a las 6 de la mañana y lo que nos encontramos muchos días en la calle es difícil de explicar», advierte el dueño del bar Madroño, Juan José Madroño, cansado de los gritos, las peleas o el botellón, entre otras controversias: «Hace poco tuve que salir a defender a un cliente porque lo venían persiguiendo para robarle». Harto de la «impunidad» con la que se mueven los maleantes, el hostelero dejó tiempo atrás de servir alcohol los fines de semana. «Si no es alguien conocido, directamente le digo que no», sostiene, consciente de que algunas personas llegan hasta su negocio con claros síntomas de ebriedad: «Prefiero evitar problemas que ganar un poco más. Al final, aquí vivimos de la gente que entra habitualmente».

En la calle de Tribulete, muy cerca del lugar de reunión de un conflictivo grupo de menores extranjeros no acompañados (menas), la zapatería Vinigon resiste al inexorable paso del tiempo desde que abriera sus puertas en los años 40 del pasado siglo. Su propietaria María Jesús González, que representa a la tercera generación de la familia que lleva el comercio, considera que las dificultades actuales de la barriada han surgido siempre por oleadas. «En los 80, la droga y todo lo que genera alrededor pegó muy fuerte», incide, al tiempo que pone el foco en la situación generada tras la llegada de sus nuevos «vecinos»: «Ahora se habla mucho de Lavapiés porque el tema de los menas es muy vistoso, ya que son chicos de 16 y 17 años que actúan al pillaje. Todos en el barrio agradecemos que haya Policía, pero esta debe de venir acompañada de una labor social».

Mientras tanto, una treintena de efectivos de la Policía Municipal vigila desde ayer las calles, en zonas y horarios determinados. Pero no serán puestos exclusivamente fijos. «Habrá dispositivos intermitentes, con tramos de entre 2 y 8 horas de presencia continuada», explica a ABC el intendente de la brigada de Centro Sur, Javier Fernández Ruiz, con el firme propósito de atender cualquier incidencia cercana en caso de que una de las patrullas apostadas esté en disposición de responder rápidamente. Cuestionado por la dificultad de atender a todos los vecinos en los últimos años, el mando recuerda que Lavapiés está dentro del distrito de Centro, un área que alberga zonas de especial sensibilidad como la Gran Vía o la Puerta del Sol. A ello se suma también el alto número de manifestaciones y otros eventos multitudinarios que obligan a desviar agentes, «que en otro momento podrían estar aquí».

Furgón de las UAS, los llamados «antidisturbios»
Furgón de las UAS, los llamados «antidisturbios»

En alusión a la encrucijada de los menas, el intendente tiene claro que no todas las personas identificadas presentan esa condición: «Algunos tienen más de 18 años». Respecto a los que sí lo son, añade que el tratamiento con ellos si delinquen «es el mismo», con el matiz de que existe un trámite muy concreto debido a la doble característica que presentan. «Son extranjeros y menores», apunta, con el esfuerzo simultáneo de prevenir y ofrecer herramientas de protección: «Hay menores que están desamparados como consecuencia de acercarse a ese entorno delictivo».

Desde la Plataforma del Barrio de Lavapiés, por su parte, prefieren esperar antes de valorar el plan: «Tuvimos una reunión con la concejal de seguridad, Inmaculada Sanz, donde le trasladamos la necesidad de que la Policía Municipal volviera a trabajar con los vecinos», remarca su portavoz, Begoña Sebastián. En ese sentido, ya han trasladado un listado con los problemas que estiman más urgentes al comisario zonal José Ángel Estebaranz.