Ernesto Téllez

El PP logra la Alcaldía de Sevilla la Nueva tras una moción de censura contra el PSOE

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MIGUEL DOMINGO GARCÍA

MADRID. El portavoz municipal del PP en Sevilla la Nueva, Ernesto Téllez, fue nombrado ayer alcalde de este municipio madrileño después de que saliera adelante la moción de censura que su partido y el Grupo Independiente Popular (escisión del PP liderada por Juan Antonio Teresa) presentaron contra la ex alcaldesa Pilar Barroso (PSOE).

El éxito de la moción estaba asegurado, ya que sus promotores contaban con una amplia mayoría, con tres concejales del PP y otros tres ediles -de los cuatro que posee en el pleno- del Grupo Independiente, frente a los cuatro escaños de los socialistas, que gobernaban en minoría. El nuevo equipo municipal estará formado por concejales de ambos grupos, pese a sus diferencias políticas, que Téllez confió ayer en que se limarán en los dos próximos años. «Somos un equipo fortalecido y esperamos presentarnos en una lista conjunta en 2007», explicó.

Las razones que llevaron a asociarse a estos dos grupos municipales después de años de enfrentamiento, ha sido, según explica el nuevo alcalde, la «ineficacia, la actitud caciquil y la pasividad» de la anterior corporación liderada por Barroso. En la moción, el PP denuncia, entre otras cosas, que el Ayuntamiento haya tenido «paralizado el pueblo con el presupuesto prorrogado desde 2003 y una deuda de más de tres millones y medio de euros». La ex alcaldesa afirmó tras el pleno que dejaba la Alcaldía «con la conciencia tranquila» y orgullosa de haber hecho un trabajo «bien visto por el pueblo».

La crisis municipal ha trascendido más allá de Sevilla la Nueva, despertando una nueva batalla dialéctica entre las corporaciones regionales del PP y el PSOE. De este modo, la portavoz adjunta del PSM, Ruth Porta, que acudió el jueves en apoyo a Barroso, exigió a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, que paralizara la moción. Porta insistió en calificar ésta de «indecencia» y de esconder intereses urbanísticos. Téllez consideró, por su parte, que tales acusaciones no son más que una «cortina de humo» sin pruebas.