Plan para resucitar los restaurantes de la Casa de Campo arrasados por los okupas

El Ayuntamiento invertirá 30 millones de euros para recuperar el antiguo paseo de la gastronomía y rehabilitar locales como Currito o Guipúzcoa

MadridActualizado:

El paseo de la Restauración de la Casa de Campo, antiguo epicentro gastronómico de la capital, es hoy un montón de escombros y residuos, salvo contados supervivientes. El Ayuntamiento de Madrid, después de dos años de deterioro, invertirá 30 millones de euros en un plan para resucitar el entorno y rehabilitar restaurantes míticos, como Currito o Guipúzcoa, arrasados por los okupas y ahora convertidos en esqueletos comidos por la maleza.

Ha pasado un año desde que ABC informó del deplorable estado en el que estaban estos locales, de titularidad municipal. Las mafias de okupas rumanos, de etnia gitana, se adueñaron de prácticamente la totalidad de los establecimientos cerrados: Currito, Colonial de Mónico, el Bosque Sagrado, Guipúzcoa... Ante las ingentes cantidades de basura acumuladas, la insalubridad y la inseguridad en la zona, los restauradores abiertos denunciaron la pasividad y permisividad del nuevo Gobierno municipal, entonces recién aterrizado en Cibeles.

Después de expulsar a los usurpadores en su inmensa mayoría (apenas queda un último «residente»), el Consistorio prevé un plan integral para rehabilitar los locales destrozados y resucitar el complejo «teniendo en cuenta su pasado y valor patrimonial a lo largo de 2017», avanzaron a ABC fuentes de Madrid Destino, la empresa municipal que gestiona el recinto ferial de la Casa de Campo.

La previsión es que el proyecto esté listo durante el próximo trimestre y que se desarrolle durante todo 2017. La recuperación del espacio, según fuentes municipales, conlleva una gran complejidad porque implica a las áreas de Medio Ambiente, Seguridad, Cultura y la Junta de Gobierno del distrito de Moncloa-Aravaca.

Pasado dorado

El último gran día del paseo de la Restauración fue en junio de 2014, cuando Don Juan Carlos celebró una cena de despedida en Currito junto a los personalidades de la Transición y gran número de exministros de Adolfo Suárez y Felipe González. Solo unos meses después, fue el último en cerrar por el alto alquiler de los restaurantes, la causa principal de estos «desahucios». Los que aún permanecen abiertos, como El Palacio de la Misión, indican que los okupas son «una consecuencia del abandono» y que es un problema heredado de la anterior corporación.

Cualquier coincidencia con el pasado es pura casualidad. De aquellos enormes caseríos, auténticos templos de la gastronomía, solo quedan unos carteles desvencijados con su nombre tras las vallas y precintos de la Policía. Con los muebles en la terraza, entre las montañas de hojas, los escasos clientes del paseo recuerdan con nostalgia lo que no hace tanto era una referencia: «Aquí han venido políticos y personajes de toda clase, es increíble que se haya convertido en esta pocilga», dice Jesús, un vecino de la zona.

En el Guipúzcoa, uno de los más devastados (en su otra vida especializado en cocina vasca), el comedor principal es ahora un espacio diáfano, con restos de hogueras y las paredes y el techo comidos por la humedad. Solo se mantiene en pie la estructura del caserón, con los cristales y las puertas reventadas. En su parte trasera se ha derribado un muro que servía como parapeto para las montañas de basura de los moradores. El Bosque Sagrado, enfrente, y el Colonial de Mónico, a unos 300 metros, están cerrados a cal y canto y todavía aguantan el tipo si los comparamos con el Currito. Sus mesas y sillas trufan la entrada principal, junto a los pocos electrodomésticos que los okupas no vendieron como chatarra. Al lado, un enorme árbol descansa atravesado.

«Una prioridad»

Aunque desde los establecimientos (como el caso de la La Pesquera) aseguran que «ya no quedan okupas» y que «no es como antes», en el Guipúzcoa y el Currito existen pruebas de que hasta hace muy poco se ha hecho vida en su interior. En el primero, una cama con ropa, un casco de moto y botellas de plástico; en el segundo, un inquilino escondido. «Aunque se cuelen de vez en cuando, es verdad que en el último año la cosa ha cambiado mucho», apuntan desde La Pesquera.

Madrid Destino asegura que la rehabilitación de estos restaurantes «es una prioridad» para el Ayuntamiento. La intención es desarrollar un plan que alcance a los locales y a todo el conjunto. «Queremos recuperar el paseo con su uso original, pero que este no sea exclusivo: estamos abiertos a incluir nuevos proyectos para la zona, indicaron. En el nuevo eje se espera contar con los supervivientes, con los que se han entablado negociaciones para estudiar la viabilidad.