Los aficionados del Leganés esperan que se cumplan las expectativas que han depositado en el nuevo propietario de su club

«Pepineros», entre la ilusión y el recelo

MARIO DíAZ
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«Es un tío serio, le hemos rastreado por Internet y no hemos encontrado nada malo de él». Los seguidores del Club Deportivo Leganés temían que Daniel Grinbank, el promotor argentino que ha adquirido la mayoría de las acciones de su club, empañara la alegría de la vuelta a Segunda división. Había recelos por si se revelaba tan informal como los empresarios, también foráneos, que tomaron el control del Badajoz o del Racing de Santander. Ahora, más tranquilos, derrochan un optimismo alimentado por las promesas del nuevo propietario.

«Queremos hacer un equipo muy competitivo, que a medio o largo plazo suba a Primera y, si puede ser a corto, mejor», afirmó el empresario, un pilar fundamental del auge del rock argentino, y artífice de las visitas a su país de los Rolling Stones o AC/DC. «Vamos a hacer una estructura deportiva y un club para ello, con jugadores contrastados en el ámbito europeo y mundial», continuó Grinbank, el mismo que colaboró decisivamente en el título liguero de 2002 de su club argentino predilecto, cediendo a los jugadores de los que poseía los derechos. A los sufridos seguidores «pepineros», sus palabras les sonaban a gloria.

No es para menos. Hace una semana escasa, el club se encontraba en Segunda B. Las deudas del Compostela le devolvieron, previo pago, a la categoría de plata. La segunda ocasión en diez años: «Nos gustó la otra vez», bromean varios peñistas. «Veíamos que iba a pasar, casi todos gastan el dinero alegremente, y así juegan con ventaja», razona un aficionado. El saneamiento de las cuentas del Leganés influyó, decisivamente, en la compra de Grinbank.

El presidente más veterano

El déficit cero del club tiene nombre y apellidos: Jesús Polo, el presidente más veterano de la Liga de Fútbol Profesional, con casi tres décadas al frente del «Lega». La austeridad del club ha generado un saneamiento envidiable. Ésa es la cara, que también tiene, para muchos aficionados, su cruz: «Nunca ha querido endeudarse, pero claro, tampoco ha habido intención de subir; quizá ha faltado público por eso».

La media de asistencia a los partidos del Leganés como local la temporada pasada fue de 2.500 personas. Pocos para una ciudad de 180.000 habitantes. Las razones, muchas: «El Madrid, el Atleti y el Rayo nos restan bastante público», dice un aficionado. «Cuando el estadio estaba más céntrico acudía más gente», esgrime otro. «Demasiadas veces no se veía nada de fútbol», argumenta un tercero.

En todo caso, pocos vecinos sienten al Leganés como su primer equipo, y el propio Polo insinuó su malestar por el poco apoyo de la ciudad al esfuerzo de mantener un equipo en Segunda: «El apoyo que he recibido ha sido el correcto, aunque quizá menos del que yo pensaba», reflexionaba hace unos días.

Con todo, los aficionados valoran la dedicación de un presidente que, además, mantendrá su cargo: «Claro que le estamos agradecidos, él mismo reconoce que una de las razones de vender es porque con su proyecto no puede subir el equipo», explica un peñista.

En siete días se ha pasado de la agónica Segunda B al sueño de la Primera: «Este proyecto puede ilusionar a la gente, aunque sea por el nombre de los jugadores que se barajan». Y tanto que ilusiona. Los vecinos de Leganés preguntan, se informan, algunos francamente sorprendidos por el interés de la Prensa: «Hoy hemos salido en un periódico antes que el Real Madrid», exclama un aficionado. «La gente está ilusionada, antes nadie era del equipo y ahora salen «pepineros» de debajo de las piedras... pero no será por nosotros, quien venga será bien acogido», comentan algunos integrantes de dos de las tres peñas del C.D Leganés, «Núcleo Duro» y «Cucumbers».

Ilusión generalizada, pero también cierta desconfianza entre algunos vecinos, que vienen a concluir que es «demasiado bonito para ser verdad»: «Para mí más vale lo malo conocido, y si además era bueno...», dice un camarero. «Yo no he oído hablar mal de este proyecto; además, la gente se queda cada vez más en Leganés, se está haciendo ciudad», tercia un taxista. «Mientras se ayude al equipo a subir, pues bien», dicen los chicos de una peña festiva mientras empujan un contenedor.

«Lo que pasa es que por un lado perdemos identidad, pero también podemos ser grandes: los jugadores que vendrán son de Grinbank y el Leganés será su escaparate en Europa», resume un peñista leganense.

La gran perjudicada parece que será la actual plantilla, gran parte de la cual tendrá que emigrar: ya hay fichados varios jugadores argentinos; y también el técnico y el director deportivo, ganador de varios mundiales con las categorías inferiores argentinas.Uno de los porteros, Raúl Arribas, decía entender «la ilusión de la gente», aunque no aparentaba demasiada alegría.

«El club está por encima de los jugadores», sentenciaba un aficionado. «Además, van a potenciar la cantera, de lo que se beneficiarán todos los equipos del sur de Madrid». «Hasta ahora hemos sobrevivido, ahora habrá que vivir», concluyen.