Lou Reed (izq.) y Olafur Arnalds
Lou Reed (izq.) y Olafur Arnalds

Los peores Veranos de la Villa

Los carteles de los tres últimos años destacan por la ausencia de grandes artistas

MADRIDActualizado:

¿Qué ha pasado con los Veranos de la Villa este año? Los que esperaban un cartel plagado de nombres ilustres de la música internacional, como venía siendo habitual en este festival, se han quedado con un palmo de narices. Ha habido conciertos exquisitos como los de Maria Arnal & Marcel Bagés (que por cierto estaban ya muy vistos, pues ya habían actuado tres veces en Madrid en el último año); pero a muchos les han faltado los encuentros con artistas de leyenda que hasta ahora proponía el ciclo. Y que, además, suponían un reclamo turístico más para la ciudad en los meses de estío.

En los últimos diez años, la frase «cartel espectacular en Veranos de la Villa» venía siendo un lugar común en los titulares de los periódicos. Las visitas de Lou Reed, Jerry Lee Lewis, Paco de Lucía, Liza Minelli, Diana Krall, Gloria Gaynor, The Beach Boys, Cyndi Lauper, Crowded House, Paul Anka, John Fogerty, James Taylor, Jeff Tweedy, Patti Smith, Elvis Costello o Sinéad O’Connor fueron todo un acontecimiento cultural para los madrileños y sin duda fueron otro «pro» en la lista de quienes se planteaban visitar la capital durante sus vacaciones.

En 2012, en plena crisis, el ciclo acotó sus escenarios pero fue capaz de reunir a Erykah Badu, Julieta Venegas, Franco Battiato, Regina Spektor, Michael Bolton, Earth, Wind & Fire, Jimmy Cliff, Luis Fonsi e incluso Hugh Laurie (el doctor House, ¿recuerdan?).

El año 2013 trajo a Soleá Morente, The Original Blues Brothers Band, Dulce Pontes, Luis Eduardo Aute, Vanesa Martín, Arcángel, India Martínez, Pastora Soler o José Mercé; y en 2014 el cartel también fue eminentemente hispano pero no menos llamativo, con Diego «El Cigala», Jorge Drexler, Carlos Núñez, Chucho Valdés, Ludovico Einaudi, Rozalén, Coque Malla, Silvia Pérez Cruz, Eels, Mariza o Andrés Calamaro.

Casi sin flamenco

La de 2015 fue probablemente la última edición de Veranos de la Villa con conciertos «a lo grande». Aquel año en el cartel lucían numerosos nombres célebres de la música española y extranjera, como Raimundo Amador, Mikel Erentxun, Rosario, Rodrigo Leão, Dulce Pontes, Katia Guerreiro, Chucho Valdés, la Orquesta Buena Vista Social Club, Pablo Milanés o la israelí Noa. Además, el Escenario Puente del Rey se convirtió en un formidable santuario flamenco por el que pasaron grandes figuras del géneoro como Estrella Morente, Tomatito, Marina Heredia, Diego «El Cigala», José Mercé, Dorantes o El Pele.

En 2016 también hubo un buen número de conciertos, pero la lista de artistas de primera división empequeñeció de forma abrupta. James Rhodes, Kiko Veneno, Martirio, Rocío Márquez, Eliseo Parra y Los Enemigos fueron los encargados de maquillar el bajón musical de un festival que empezaba a perfilar su nuevo modelo. En 2017, sólo los nombres de Christina Rosenvinge, Santiago Auserón y Jorge Pardo resultaron reconocibles para el gran público.

La ciudad ha encontrado un sustituto: «Las Noches del Botánico», que lleva varias temporadas trayendo a grandes figuras de la música popular

Por suerte, la ciudad ha encontrado un sustituto: «Las Noches del Botánico», que lleva varias temporadas trayendo a grandes figuras de la música popular. En esta edición ha reunido a Kraftwerk, Rufus Wainwright, Norah Jones, David Byrne, Caetano Veloso o Serrat, eclipsando por completo la oferta de los Veranos, que parecen haberse rendido a la evidencia de que su papel en este terreno ha perdido toda relevancia.

Veranos de la Villa ha bajado su apuesta por la música para públicos mayoritarios, pero hay que reconocer que lo ha compensado con un impulso al arte y la cultura locales, dando oportunidades a nuevos creadores y facilitando su relación con el público fijando precios populares o directamente permitiendo la entrada gratuita.

Se han organizado actividades originales que han dado mucha vidilla a los barrios y acciones callejeras que habrán sorprendido gratamente a los turistas. Y, aunque es cierto que algunos de los conciertos más sonados de los pasados Veranos de la Villa no fueron precisamente baratos, dejar la contratación de las grandes estrellas a la iniciativa privada augura veranos cada vez más caros para los amantes de la música.