El peatón, dueño de Fuencarral

El peatón, dueño de Fuencarral

SARA MEDIALDEA | MADRID
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Las plazas de Ópera y Callao, la Cava Baja, parte de Alcalá, la Red de San Luis, Montera... son peatonalizaciones que siguen la estela de Fuencarral. Esta calle primero tuvo, en la parte alta de la vía, un notable incremento de aceras, aunque el espacio disponible en esa zona evitó los cortes de tráfico. Y ahora, se ha hecho peatonal en su área más cercana a la Gran Vía, la más comercial y también la de aceras y calzadas más estrechas hasta la reforma.

Los cambios introducidos han supuesto un notable éxito de público. Según los datos oficiales del Ayuntamiento, los viandantes han aumentado hasta en un 50 por ciento.

Los estudios realizados por el área de Seguridad y Movilidad, que dirige el concejal Pedro Calvo, han detectado un incremento de entre 5.000 y 8.000 peatones por día en los diferentes tramos de la calle -más en el cruce con la de Barceló-.

También han sido objeto de estudio los movimientos de viandantes en los pasos de peatones de Gran Vía y en la calle Montera.

Mancha de aceites

Lo que se ha observado, en ambos casos, es el efecto típico de una mancha de aceite: una mayor afluencia peatonal, especialmente en el paso de cebra de Montera, que experimenta un aumento del 48,25 por ciento de usuarios.

Toda esta calle, peatonalizada desde hace meses -en un intento fallido del Gobierno local de acabar con la prostitución en sus aceras- se ha visto beneficiada por la peatonalización de Fuencarral: el incremento de peatones ha sido del 41,3 por ciento. Esto le ha supuesto a la calle de Montera alcanzar la nada desdeñable cifra de 40.000 peatones al día.

Menos uso de parquímetros

La operación de peatonalización llevada a cabo a lo largo de los dos tramos de Fuencarral ha suprimido 50 plazas de aparcamiento. Y ha acabado también con la indisciplina en esta materia, que ahora apenas alcanza el 2 por ciento de las sanciones, mientras que el año pasado sumaban más del 10 por ciento.

Los responsables de Movilidad observan que en la zona ha caído en picado la utilización del aparcamiento en zona regulada por parquímetros: hasta un 30 por ciento menos de uso: se ha pasado del 36,8 por ciento de utilización en 2008 al 5,9 por ciento en 2009.

Mientras, han aumentado hasta casi duplicarse los conductores que utilizan estacionamientos subterráneos. Éstos, tanto en su opción pública como en la privada, son la principal alternativa a la hora de aparcar el vehículo: los utilizan un 94 por ciento de los automovilistas, mientras que el año pasado, eran apenas un 52 por ciento los habituales de estas fórmulas.

Grado de satisfacción

Para conocer el grado de satisfacción con la reforma de esta vía, el área de Movilidad ha realizado un estudio consultando a usuarios de la calle sobre sus aspectos principales: seguridad, contaminación, movilidad, ruido, calidad de vida...

Los resultados son claramente favorables a la peatonalización, una fórmula que el Ayuntamiento está extendiendo a otras zonas del centro urbano y con la que los viandantes parecen sentirse muy cómodos.

En el caso concreto de Fuencarral, lo que obviamente ha empeorado -con una nota de 2,7 sobre 10- es la movilidad en transporte privado -en el área alta de la calle, donde aún se puede circular-. Sin embargo, los consultados le dan notas por encima del 9 a la mejora en la contaminación atmosférica, la movilidad a pie y la calidad de vida en general.

Mejoras, en general

Concretamente, un 92 por ciento de los vecinos consultados consideran que la calidad en la zona ha mejorado «bastante» o «mucho» gracias a la peatonalización, mientras que sólo un 6 por ciento entienden que no se ha mejorado «nada».

En notable se sitúan la seguridad vial y la mejora en los niveles de ruido. Y en el aprobado justo, la movilidad en bici y el acceso en transporte público.

Pero la mejor prueba de la satisfacción con el nuevo estado de las cosas está en otro dato: un 97,9 por ciento no quieren volver a la situación anterior.