Estación de servicio de Barajas
Estación de servicio de Barajas - DE SAN BERNARDO

Patrimonio protege la estación de servicio de Barajas, obra de Casto Fernández-Shaw

Cultura cataloga como BIP esta gasolinera de 1958 junto con la iglesia de San Andrés Apóstol de Fuentidueña de Tajo

MadridActualizado:

Pasa inadvertida para la mayoría de los conductores que, a diario, repostan en ella desde 1958. Lo hace pese a ser una de las joyas de la arquitectura industrial más antiguas y singulares de la capital y, desde ayer, un Bien de Interés Patrimonial (BIP) para la Comunidad de Madrid. El Gobierno regional ha incluido la antigua estación de servicio de Barajas –situada en el número 388 de la avenida de Aragón, junto a la A-2– en su catálogo de bienes protegidos por la excepcionalidad de estas instalaciones diseñadas por el arquitecto Casto Fernández-Shaw.

Un claro exponente arquitectónico para la historia de la región que, junto con la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol de la localidad madrileña de Fuentidueña de Tajo, gozará ahora de la protección de la Dirección General de Patrimonio Cultural. La catalogación de estos bienes, a través de su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) o BIP, supone que cualquier actuación que se pretenda llevar a cabo sobre los mismos debe ser autorizada previamente.

La estación de servicio –que tuvo una gemela, justo enfrente hasta su derribo por el desdoblamiento de la vieja N-2– fue proyectada entre 1928 y 1930. Sin embargo, no fue construida hasta 1957. El expediente por el que ha sido catalogada como BIP, destaca tres de sus elementos como especialmente singulares: una gran marquesina de hormigón armado de 340 metros cuadrados de superficie; el cuerpo principal destinado a tienda, oficinas, aseos y almacenes, con forma de semicilindro; y una torre prismática de cinco plantas con un ático descubierto.

Dentro de esta protección también están elementos interiores como las escaleras y su solado con mármol negro Marquina en los dos pisos inferiores y piedra caliza en los superiores, para diferenciar la zona noble y las plantas de servicio. En la planta primera, se incluye en el expediente una pintura mural firmada por «Barranco» que representa una alegoría del contraste entre lo antiguo y lo moderno a través de la vestimenta diferente de dos parejas enfrentadas.

En el caso de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, el templo fue construido tras un largo proceso de ampliaciones y transformaciones de una pequeña ermita medieval. El Gobierno regional ve en él «un destacado ejemplo de la arquitectura barroca madrileña». Según su expediente, esta parroquia –de la primera mitad del siglo XVII–, responde al espíritu de sencillez emanado del Concilio de Trento. Cuenta con una capilla, el camarín de la Virgen del Rosario, pinturas murales, tres retablos y otros bienes que incrementan su valor cultural como conjunto arquitectónico. El edificio sufrió daños importantes en la Guerra Civil con obras que alteraron de forma notable la decoración interior.