Nave central de la parroquia
Nave central de la parroquia - GUILLERMO NAVARRO

Parroquia de Santa Rita: El servicio de los agustinos recoletos

El templo se caracteriza, entre otras cosas, por atender a una comunidad china

MADRIDActualizado:

Cuentan las crónicas de la Villa de Madrid que en el año 1656 «grabó D. Pedro de Texeira, reinando Felipe IV», en el que puede ser el más bello y raro plano topográfico que jamás se hizo de una ciudad, «la traza de un gran edificio con dos claustros, iglesia aneja, huerta y jardín. Era el convento de los recoletos agustinos, que subsistió hasta el año 1835». La toponimia madrileña da cuenta de la presencia de los recoletos agustinos: el Prado Nuevo o Prado de Recoletos Agustinos, que en 1617 se abrió como paseo y prolongación del Prado Viejo o Prado de San Jerónimo, hoy Paseo de Recoletos. También existieron, como nos recuerda Laura Arias en su magnífico estudio sobre la innovación artística en el Madrid de la postguerra, la Ronda de Recoletos, que es la actual calle Génova, y la Puerta de Recoletos.

En el año 1952 nos encontramos con la decisión de los agustinos recoletos de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, dedicados a las misiones en Filipinas, de establecerse en el Madrid moderno y comprar un solar de 2.260 metros cuadrados en una zona en fase de urbanización, en el barrio de Argüelles. Según proyecto de los arquitectos Antonio Vallejo Álvarez y Ramón Ramírez de Dampierre, la construcción de la iglesia y de la comunidad evoca el conjunto de edificios de la cercana plaza de Moncloa y de la Ciudad Universitaria, líneas austeras y estilo escurialense, cromatismo de contraste entre el ladrillo rojo y la piedra berroqueña, y la historia del antiguo convento de los Recoletos que la Orden hubo de abandonar tras la desamortización de Mendizábal.

Entras en la parroquia de Santa Rita, calle Gaztambide, 75, entras en una Iglesia que te obliga a mirar al cielo, contraste de llamada agustiniana a lo interior, asombro, admiración, sobrecogimiento. Cono e icono, majestuosidad, claridad, arte contemporáneo, autores imagineros Javier Clavo, Penella, Marquina, doxología trinitaria al más puro estilo de San Agustín. Y una cripta que es una joya, entre otras razones, por las pinturas de Juan Barba sobre la vida de San Nicolás de Tolentino, por cierto, que sabía mucho de sacar almas de la ciénaga de la desesperanza.

El joven párroco, padre José Alberto Moreno, que acaba de llegar trabajar en Brasil en un centro asistencial de niños abusados sexualmente, da mucha seguridad por su amabilidad dispuesta. Trabaja en esta parroquia junto con sus hermanos Marciano Santervás, Ángel Pérez, José Manuel González y Virgilio Paredes. Aunque no son los únicos religiosos que viven en esta parroquia, que se caracteriza, entre otras razones, por atender a una comunidad de personas procedentes de China, que se reúne los domingos por la tarde y que está en un precioso proceso de integración litúrgica en la parroquia, comunidad de comunidades.

El servicio de Cáritas

El padre José Alberto destaca el servicio sacramental que prestan tanto por el número de misas como por la atención al confesionario. También hay que señalar que es un templo de fácil acceso para las personas mayores e impedidas, ya que está al nivel de la calle. Cuenta la parroquia con grupos de estudio de la Biblia, talleres de oración, de educación en la fe de adultos y un Aula de Teología. Además de la catequesis, no es menor el servicio que presta la Cáritas parroquial en una zona de clase media-alta. Una Cáritas innovadora que ahora desarrolla un programa dedicado a «Cuidar a los cuidadores», a las personas que prestan labores asistenciales en la zona. Hay una evidente necesidad de atención a las personas mayores y solas en la zona, que es también una prioridad de la parroquia.

De entre las actividades que se desarrollan, destaca el grupo denominado Madres de Santa Mónica, que, por cierto, nació aquí y se ha extendido por numerosas diócesis. Un grupo de madres que se reúnen a rezar por sus hijos en una singular cadena. Siete madres. Una de ellas reza cada día en la Iglesia por los hijos de todas, y así se van rotando a lo largo de la semana.

El párroco añade que, en sus proyectos, está el potenciar la pastoral familiar, el acompañamiento a matrimonios jóvenes, que los hay. Toda actividad desde el carisma agustiniano, que no se caracteriza tanto «por lo que hacemos, que hacemos de todo», confiesa el párroco, «sino por cómo lo hacemos, por la comunión de vida».