Parroquia San Pedro Apóstol de Barajas
Parroquia San Pedro Apóstol de Barajas - MAYA BALANYA

Parroquia San Pedro Apóstol: la santa locura de don Máximo

Uno de los pilares de la actividad parroquial es el colegio, con cerca de mil alumnos

MADRIDActualizado:

El camino para llegar a la Iglesia de san Pedro Apóstol de Barajas, diseño de la torre y construcción del siglo XVII, pasa por la Plaza Mayor de un pueblo ligado a la historia del I Conde Barajas, Francisco Zapata, con título otorgado por el Rey Felipe II en fecha de 1572. El templo, que sufrió los avatares de la Guerra Civil, hoy está bellamente ornamentado y cuidado gracias a los desvelos del actual párroco Jorge Javier Flores, conocido por J., sacerdote cercano y con ideas claras sobre lo que significa servir. Está acompañado por el sacerdote de la India, Nobby Xavier Manatt, que además estudia en San Dámaso.

La parroquia de Barajas no se entendería sin la historia, de la parroquia y del Colegio diocesano San Pedro Apóstol, uno de los primeros colegios parroquiales que se pusieron en marcha en Madrid, gracias a los desvelos de un sacerdote mítico, don Máximo Martínez de Castro. La parroquia, que ofrece una imagen de parroquia popular, cuenta con siete mil fieles, una población que ha envejecido considerablemente y que sufre las transformaciones de un distrito de Madrid en permanente cambio. Pero vayamos a uno de los pilares de la actividad parroquial, el Colegio de San Pedro Apóstol, hoy con cerca de mil alumnos, que es una de las patas de un trípode esencial para la misión: familia, parroquia y escuela. «Si perdemos la educación, perdemos la Iglesia», comenta el párroco. Hasta tal punto que don Jorge Javier confiesa que en gran media su trabajo consiste en «continuar la santa locura de don Máximo».

¿Cuál era esa bendita locura? Nos la cuenta la historia oficial que se narra en la pagina web del colegio y que nos recuerda el párroco: «El año 1946, D. Máximo Martínez de Castro, párroco de Barajas, ante la absoluta carencia de medios por parte de la Administración para dar formación a los jóvenes de esta población y el inminente desarrollo de la zona, con gran visión de futuro, crea una Escuela de Aprendices de Oficios en los locales parroquiales. Su objetivo fue la educación y capacitación de jóvenes comprendidos entre los 14 y 18 años para el aprendizaje de la mecánica aplicada a la aviación. El prestigio que alcanzaron los certificados de esta escuela, no se apreciaron solamente en España, sino que eran valorados también en el extranjero particularmente en Alemania.

Ante la carencia de suficientes escuelas en la zona, sensible a esta situación y, como un objetivo de su labor pastoral, en el año 1949 creó las dos primeras unidades escolares de enseñanza Primaria, una de niños y otra de niñas. Atendiendo siempre a las necesidades que se iban planteando, el Colegio siguió creciendo hasta formar una Escuela Graduada completa. En 1950 se creó el Patronato Parroquial y se incorporó al Diocesano».

Renovadas instalaciones

Hoy el Colegio parroquial cuenta con unas renovadas instalaciones y es uno de los centros educativos de referencia en la zona. Pero la vida no termina ahí. Tanto la parroquia como el Colegio, desde los tiempos de don Máximo, tuvieron una vocación especial de integración de la diversidad. Si por algo se caracteriza el centro educativo es por integrar en sus aulas a alumnos con deficiencias psíquicas y físicas. Hasta tal punto que la parroquia tiene un Centro Ocupacional para la integración, con una veintena de alumnos, un centro que es una joya de trato y de acompañamiento personal .

A todo esto hay que sumar la vida caritativa, litúrgica y catequética. Cerca de cuatrocientos niños de primera comunión, el grupo de confirmación, el de familias, la Cáritas, que trabaja insertada en la Cáritas del arciprestazgo y, cómo no, el movimiento de la religiosidad popular, las Hermandades, ámbito muy activo, que da vida a la parroquia. Como se puede ver por las imágenes que alberga el templo, estamos en la sede de la Asociación del Cristo del Amor y San Juan; la Asociación de Getsemaní, Jesús en el Huerto; la Hermandad de la Virgen de la Soledad, patrona de Barajas –con su famosa ermita, referencia geográfica-; la Hermandad de El Señor de los Milagros, imagen venerada en Perú; y la Hermandad del Rocío de Barajas. Una paleta variada de devoción popular que forma parte de la identidad de esta comunidad llena de vida.