Parroquia de San Agustín, en Joaquín Costa
Parroquia de San Agustín, en Joaquín Costa - MAYA BALANYA

Parroquia de San Agustín: la apuesta por la formación cristiana

Este templo del distrito de Chamartín cuenta con una comunidad rejuvenecida gracias a las obras y las actividades que desarrolla

MadridActualizado:

De sábado en sábado, Madrid y sus parroquias, que son la Iglesia a pie de calle, la Iglesia real, que no la ficticia, la Iglesia que vive el día a día. De la parroquia con menos renta a la de mayor poder adquisitivo, una línea de metro, algo más que geografía y geometría. De Vallecas a la Colonia de El Viso, que no es moco de pavo el tránsito. La parroquia de El Viso, separada por una amplia vía que preside el Colegio La Salle Maravillas, pegado a las fincas rústicas que miran con altiva perspectiva lo que la sombra de los Nuevos Ministerios alcanza, calle Joaquín Costa, muy próximos a la plaza de la República Argentina.

San Agustín, templo obra del arquitecto que fuera feligrés de la parroquia, Luis Moya Blanco, plena postguerra, 1946 a 1951, curvas borrominescas, traslado de exterior a interior, impresionante bóveda de ladrillo, sin hierros, juego de líneas, fachada interior autónoma de tradición clásica, un Escorial en Madrid incluso, diríamos. Y ya cobijados en el interior, impresionante espacio de sentida plegaria, San Agustín, el de Hipona, que lo llena todo, nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Un mosaico retablo de Santiago Padrós, por cierto, autor de la cúpula del Valle de los Caídos, que ahora dicen está de moda. La ilustración de las jambas principales, toda una teología de la eucaristía. Y, cuando la mirada se eleva, las pinturas de Juan Esplandiu, ilustrador de esta santa casa del ABC de toda la vida, contertulio en el café Gijón, de la Escuela pictórica del Monasterio del Paular, amigo del siempre admirado Pancho Cossío. Ah, y si de obras de arte hablamos, las espléndidas vidrieras de Cristamol, S. A., y la Virgen del Pajarito, de Luis de Morales, que nos invita a pasar a la capilla del Santísimo, con un Cristo Salvador, de la Escuela madrileña del siglo XVII.

Comunidad rejuvenecida

El párroco de san Agustín es don José María Muñoz de Juana. Está acompañado por el vicario parroquial Carlos María López Lozano. También colaboran Agustín de Agua, que trabaja en la Conferencia Episcopal, y Jesús Rodríguez. Confiesa el párroco que la comunidad «se está rejuveneciendo», no solo por las obras, necesarias siempre para mantener el templo en estado adecuado, sino por las actividades. En la pastoral ordinaria hay que destacar, además de las catequesis en los diversos momentos de la vida de fe y de esperanza, los grupos de Emaús, hombres y mujeres, y Effetá, para jóvenes, que son muchos y además muy incisivos en la provocación del sentido de la vida. Además tenemos la Adoración Nocturna; Familias anónimas, que lo son porque el sufrimiento de la vida de los hijos les hace sentir ese anonimato que solo se pierde en la oración y el diálogo compartido. Cuenta esta comunidad con una amplia oferta de educación en la fe dirigida a los fieles laicos, a los cristianos, «que son el futuro de la Iglesia»: el curso sobre los primeros cristianos, impartidos por Patricio Navascués, de la Universidad Eclesiástica San Dámaso; el de Introducción a los Evangelios o el nuevo Proyecto de Oración y Formación, que tienen no poco éxito.

No es la caridad una asignatura pendiente de esta parroquia. Atiende a familias que lo necesitan, aunque no lo confiesen. El primer rastrillo benéfico de Madrid nació en esta comunidad, el Rastrillo-Tómbola, que tiene lugar el último fin de semana de noviembre. Con lo recaudado se ayuda a los albergues Santa María de la Paz, a las actividades del Padre Enrique González, a las Cruzada Evangélica y a los comedores de las religiosas de la Madre Teresa de Calcuta, a Cáritas de la Vicaría y a la asociación de emigrantes africanos Karibú. Hablando de la generosidad de los fieles, que es mucha, hay que destacar que en la época de la construcción del templo, junto a éste, se pudieron levantar con los ingresos de los feligreses, dos templos más: el del Espíritu Santo de la Araucana y la parroquia hermana de San Agustín, de Alcobendas. «La filosofía de fondo, señala el párroco, es facilitar el encuentro con Dios y la formación». Vocación de servicio y entrega, dejar actuar a Dios, al fin y al cabo.