Nave principal de la parroquia del Bautismo del Señor, en Mirasierra
Nave principal de la parroquia del Bautismo del Señor, en Mirasierra - Maya Balanya

Parroquia del Bautismo del Señor: un entorno amable de esperanza

Es el templo de referencia del barrio de Mirasierra, donde no falta la caridad

MADRIDActualizado:

Si la Iglesia es un entorno amable, la parroquia no lo es menos. O quizá al revés. Gracias a que la parroquia es el entorno amable más inmediato, más cercano, el de nuestra calle, el de nuestro barrio, se puede decir que la Iglesia lo es. En este caso, elevado a la enésima potencia, por geografía, por historia, por propuesta. Mirasierra, un Madrid residencial, familiar, de toda la vida. El límite entre la ciudad y el campo, espacios verdes, arboleda, deporte, pistas de lanzamiento del ocio que conforma la vida. Y ahí, en medio, está la parroquia del Bautismo del Señor, calle de losGavilanes 11, una plácida finca de verde esperanza, con un templo que bien pudiera ser el de una parroquia inglesa o norteamericana, gran techumbre a dos aguas, blanca, limpia, cuidada, pulcra, a la sombra de un gran pino, enhiesto surtidor de vida, árboles que rodean la finca, madera y ladrillo, vidrieras de colores, liturgia bien cuidada, detalles, al fin y al cabo, porque la parroquia es el hogar del amor que se expresa en detalles. Y una recoleta capilla del Santísimo y una cripta en la planta inferior, que bien merecen el recogimiento y el silencio en medio de los trabajos y los días. Es fácil imaginar, por tanto, el calor de hogar en las celebraciones de esta parroquia.

A esta comunidad fue destinado, hace tres meses, el nuevo párroco, Ignacio Luis de Orduña Puebla, que está acompañado por el vicario parroquial, Tomás Olabarri Azagra, y por el sacerdote de Benín, Aurelien Favi. La llegada del nuevo párroco es un momento adecuado para dar un empujón a la actividad que ya existe. Comenta, con ya una peregrinación de experiencia en su vida sacerdotal, que la prioridad, sin duda, es la familia. «Y la formación –insiste–, porque la formación, en la vida cristiana, no nos sobra nunca. De hecho, han sido ya varias personas las que me lo han pedido», apunta. Por eso tiene pensado proponer un foro de formación y debate, el diálogo público al que contribuye decisivamente la Iglesia en la sociedad. Don Ignacio se caracteriza por la entrega, es un sacerdote que tiene claro la necesidad de crear espacios de convivencia: «En el trato personal, en la convivencia, es donde se crea la posibilidad de conocer a cada persona y de ayudarla en su camino de la vida». Por eso, acaba de preparar una peregrinación a Tierra Santa y tiene prevista una serie de iniciativas de camino y salida.

De entre las actividades principales que ya tienen un largo recorrido en la parroquia, nos encontramos con la Adoración Nocturna, el grupo de Vida ascendente, el de estudio de la Biblia y un grupo de la Renovación carismática. Ahora acaba de implantarse, dentro de la oferta de trabajo en el área matrimonial y familiar, la realidad denominada Amor conyugal, que procede de Málaga y que es una planta que está brotando en el corazón de la Iglesia al servicio de los matrimonios. Planta joven, con mucho futuro de crecimiento y expansión por delante. Y los cursos prematrimoniales que no deben faltar nunca. También se está trabajando con fuerza el grupo de jóvenes universitarios y profesionales. Y, en el ámbito de la cultura, está muy presente la oferta de arte y fe que realiza Filipa Cunha. En el territorio de la parroquia vive la comunidad de religiosas de las Reparadoras del Sagrado Corazón de Jesús.

La liturgia y la caridad, el culto y el servicio al otro, siempre van juntos y se alimentan el uno del otro. Una de las curiosidades de la parroquia es la misa de 7.55 de la mañana, no de 8.00, por eso de que hay que coger el autobús puntualmente e iniciar el día con la disposición adecuada. La Cáritas parroquial, en un entorno en donde no hay grandes necesidades materiales, traspasa los límites de la parroquia hasta llegar a otras parroquias cercanas, el Centro Social de la parroquia de san Rafael, varias parroquias de Vallecas, una Comunidad de Concepcionistas Franciscanas o el Cottolengo. Hay que destacar que la generosidad de los fieles de esta parroquia es mucha y que se hace verdad aquello del Evangelio de que no sepa tu mano derecha lo que da tu mano izquierda. Ah, y el gran número de bautizos, que es siempre signo de esperanza.