Parquímetros y radiales, esperanza para el tráfico

La llegada de los parquímetros en octubre y la apertura de las radiales 3 y 5, así como parte de la M-50, en diciembre pueden ser una combinación idónea para que muchos conductores decidan usar el transporte público ya que el ahorro de tiempo será común, pero el gasto para aparcar, individual.

MERCES CONTRERAS
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MADRID. Algunas de las radiales de peaje serán una realidad a finales de este mismo año. En sus primeros pasos hubo un cierto temor ante el posible aumento de coches al llegar su apertura, e incluso la oposición municipal las definió como «la forma de llegar más rápido al atasco». Ahora, pasado el tiempo, su combinación con los parquímetros, que empezarán a instalarse en octubre, pueden crear un panorama distinto.

Las nuevas calzadas, aunque sean de peaje, atraerán a un determinado número de vehículos, cifrado por el Ministerio de Fomento en una media de un 30 por ciento. En esa misma proporción se prevé la descongestión, por tanto, de los carriles de las nacionales que se verán duplicadas.

Tiempo y dinero

Ante esta situación, con menos atasco en los accesos, muchos conductores podrían pensar en coger su coche, puesto que tardarán menos en realizar su trayecto. Encontrarían como positivo el ahorro de tiempo. Pero, y siempre hay un pero, el problema del aparcamiento puede hacerse mucho más complicado y caro, con lo que el aspecto negativo está servido.

«El habitual del transporte privado que tiene su destino en Madrid-capital -dijo Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados- y que tiene por costumbre dejar su coche estacionado en la calle toda la mañana, ya no podrá hacerlo, puesto que en las zonas con parquímetro el máximo tiempo permitido será de dos horas».

Transporte público

«Se encontrará -añadió- con que tiene que asumir el alquiler de una plaza de aparcamiento, si la encuentra y por una media de unos 140 euros, lo que le puede resultar excesivamente caro, con lo que ya no le compensará el ahorro de tiempo que tendrá en la carretera. De esta forma, puede producirse un trasvase de usuarios del transporte privado al público, ya que este último también se verá beneficiado, lógicamente, por el ahorro de tiempo».

Se enfrentarán, por tanto, el tiempo y el dinero, lo que llevará al conductor a evaluar su caso particular y tomar la decisión que más le compense. Todo ello se irá extendiendo por la ciudad al mismo ritmo en que se pongan en funcionamiento los parquímetros que, en octubre, sólo llegarán, de momento, a todas las calles donde actualmente rige la ORA, pero que tiene diseñadas nuevas fases y nuevas zonas.

Las radiales, por su parte, también tienen previsto su ritmo de apertura que se realizará por etapas. Así, mientras a final de este año abrirán sus calzadas la R-3 y la R-5, así como el tramo oeste de la M-50 entre las nacionales de La Coruña y Andalucía, en el siguiente ejercicio vendrán la R-2 y la R-4, junto con el tramo restante del quinto cinturón..

La apertura de estas vías las contabilizó Fomento, en su día, en un ahorro de 180 millones de euros (35.000 millones de pesetas) debido a la mejora de fluidez de tráfico, el menor gasto en combustible y la reducción del tiempo en el desplazamiento. Este ahorro de tiempo lo cifró anualmente en 19 millones de horas, es decir, 64.000 por día. A la hora de hacer cuentan también evaluó el Ministerio la descarga de tráfico que supondría para cada nacional.

Trazado corto

«En carretera de Valencia -dijo Mario Arnaldo- se prevé una descarga del 30 por ciento para el año 2006. Lo malo es que, en su diseño, este trazado se ha quedado corto, porque el atasco llega habitualmente hasta Tarancón, aunque la mayor concentración de coches se de en la zona de Santa Eugenia. Lo ideal sería incluso hasta Honrubia, ya que se trata de una carretera con un importante tráfico interregional. Por lo tanto, habrá descongestión, pero no se resolverá el problema».

«La R-4 -añadió- permitirá una descarga del 25 por ciento entre la M-40 y Pinto, principalmente porque permitirá separar el tráfico de largo recorrido, mientras que la R-5, con una descongestión prevista del 35 por ciento, será la vía en que los conductores lo notarán más en tiempo de espera, ya que está absolutamente atascada».

«La descarga de tráfico en la R-2 -afirmó- se cifró en el 30 por ciento, mientras que para la M-50 se hizo un cálculo para el 2006 que ya está superado. Se dijo que para esa fecha habría unos 550.000 vehículos más y sólo en dos años ya se ha cubierto.

El parque automovilístico en la Comunidad de Madrid era, a 31 de diciembre de 2000, de 3.430.000 coches, mientras que ahora está ya en 3.930.000, luego la M-50 se diseñó ya pequeña».

Parece evidente, que los conductores aunque tarden menos tiempo en llegar a Madrid, perderán la ganancia en dinero y, tal vez, les compensa cambiar su modo de transporte.