Parque jurásico en Alcobendas
ABC El esqueleto de un tarbosaurus es una de las piezas más espectaculares que se expone en la muestra de CosmoCaixa

Parque jurásico en Alcobendas

IGNACIO SERRANO | MADRID
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A Roy Chapman Andrews le dieron por muerto más de una vez. Y es que las increíbles aventuras en las que se embarcó este explorador de Wisconsin a principios del siglo pasado pondrían hecho un flan al mismísimo Indiana Jones. Sobrevivió a temperaturas extremas, ataques de tiburones, serpientes e incluso piratas en sus expediciones por Alaska, Malasia, Corea y Japón, y cuenta la leyenda que atravesó el desierto de Gobi dirigiendo una flota de coches Dodge desde Pekín, en busca de un legendario yacimiento de huesos de dinosaurio.

Algunos científicos se burlaron de él y le preguntaron por qué no buscaba también en el fondo del océano, pero la historia era cierta. Ahí estaban. Cientos de huesos fosilizados de aquellas asombrosas criaturas que poblaron la Tierra hace más de 160 millones de años. Un tesoro histórico, que Andrews había rescatado de las entrañas de Mongolia.

Casi noventa años después de aquel magnífico descubrimiento, la Fundación la Caixa nos da la oportunidad de observar de cerca los huesos que el aventurero desenterró de la arena del mayor desierto de Asia, con una exposición que presenta 43 piezas fósiles originales halladas en las diversas expediciones que Andrews realizó en Mongolia en torno a 1920.

Máquinas de matar

La muestra, que permanecerá abierta hasta enero de 2011, cuenta con algunos de los esqueletos de dinosaurio mejor conservados del mundo, estando totalmente completos 13 de ellos. Algunos pertenecen a la especie Tarbosaurus, auténticas máquinas de matar de 4,5 toneladas de peso, emparentados con el famoso Tyrannosaurus rex; otros huesos son de Gallimimus, rápidos corredores; y hay incluso un embrión fósil de Oviraptor, un ejemplar único en el mundo, así como nidos de huevos, los primeros encontrados por el hombre.

En los 800 metros cuadrados de la exposición «Dinosaurios. Tesoros del Desierto de Gobi», también se exhiben restos no completos de otras bestias antediluvianas, incluyendo cráneos, extremidades, vértebras, costillas o dientes, así como fósiles de peces, moluscos, insectos y plantas, y un impresionante esqueleto y caparazón fosilizados de una tortuga.

Muestra vasta y famosa

A la presentación de la exposición, ayer en Cosmocaixa, asistieron el director del Centro de Paleontología de la Academia de la Ciencia de Mongolia y comisario de la exposición, Rinchen Barsbold; el catedrático de Paleontología de la UAM, José Luis Sanz; y el director del Área de Ciencia, Investigación y Medio Ambiente de la Fundación la Caixa, Enric Banda. Todos coincidieron en señalar esta muestra como una de las más importantes del mundo. El profesor Barsbold, curtido experto en los fósiles del desierto de Gobi, aseguró que «esta colección de dinosaurios es de las más vastas y famosas, tanto por el número de hallazgos como por su rareza».