Fachada del palacio
Fachada del palacio - BELÉN RODRIGO

El palacio de los Duques de Pastrana, el último testigo original del pueblo de Chamartín de la Rosa

Su verdadero nombre es el palacete de la Quinta de San Enrique, mandado construir en la segunda mitad del siglo XIX por el empresario francés Luis Guilhou Rives

MADRIDActualizado:

El palacio de los Duques de Pastrana es probablemente uno de los edificios más desconocidos de Madrid a pesar de su interesante historia y de su belleza arquitectónica. Situado en el número 208 del Paseo de la Habana, es propiedad de la ONCE, institución a la que se donó este singular edificio que actualmente se encuentra aislado en medio de bloques de casas y chalets. Hoy forma parte del llamado Complejo Duques de Pastrana, donde la ONCE cuenta con unas amplias instalaciones con salas de formación, un polideportivo y un auditorio, entre otros servicios. Durante muchos años estuvo allí instalado el colegio de ciegos ahora ubicado en Moratalaz. «Ya en la II República este palacio era un colegio para niños ciegos» explican a ABC Rocío Aroca Herranz y María Jesús Pos Pelegrina, de la secretaría del complejo. «Y cuando pasó a ser de la ONCE en el primer piso dormían los chicos y en el segundo piso las chicas. La distribución debió ser muy diferente de la actual», añaden.

Tras unos años en los que este palacete estuvo muy deteriorado y se pensó incluso en demoler, gracias a sus últimas restauraciones ha recuperado su esplendor y desde hace unos años se alquila para realizar eventos de diversa índole. Su última intervención tuvo lugar en el año 2000 y sus autores (el arquitecto Luis Maldonado Ramos y el historiador documentalista David Rivera Gámez) recopilaron una importante documentación histórica del edificio. Gracias a sus investigaciones han logrado aclarar las distintas y confusas informaciones que existen sobre su origen cuyo verdadero nombre es el palacete de la Quinta de San Enrique, pues así era como se llamaba el hijo de Luis Guilhou Rives, el empresario francés que lo mandó construir para que fuese su residencia secundaria. Lo curioso es que nunca fue propiedad de los Duques de Pastrana, pero se le sigue conociendo con este nombre a pesar de que hubiese un verdadero Palacio de Pastrana ya desaparecido.

Chamartín

En el siglo XVII Chamartín de la Rosa era un pequeño pueblo que formaba parte del Señorío del Infantado que años más tarde sería posesión de la octava duquesa del Infantado y Pastrana, Catalina de Mendoza. Fue ella quien mandó construir un palacio, el verdadero Palacio de Pastrana, donde se albergó Napoleón durante su estancia en Madrid por la Guerra de la Independencia. Confusamente se habla del paso de Napoleón por el palacete que centra este reportaje cuando probablemente por esa fecha ni siquiera estuviese construido. Para hablar de su origen nos remontamos a mediados del siglo XIX, cuando Guilhou se instala en Chamartín, quien construyó la finca de San Enrique con su palacio y sus jardines y por su interpretación estilística, se cree que fue construido en 1860. Él era un hombre de negocios, entre ellos la introducción en España de los primeros ferrocarriles. No se sabe muy bien el momento en el que Guilhou desaparece ni a quien vende el palacio. Años después de susalida, se fue disolviendo el antiguo Chamartín. En 1931 hubo un incendio que arrasó el palacio que era propiedad de los Duques de Pastrana quienes en los años 70 se deshicieron de sus últimas posesiones del hoy distrito de Madrid.

Declarado bien de Interés cultural este palacete es un ejemplo algo temprano del palacio burgués del siglo XIX en Madrid. Un palacio de estilo romántico que no conserva nada original en su interior mientras que la fachada y los exteriores han sido respetados en gran parte en sus formas originales a pesar de las reformas y demoliciones. Estructurado en tres pisos, la planta baja contaba con salón y gabinetes, en el piso principal dormía la familia y en el segundo habitaban los sirvientes de la casa.

La buhardilla del palacio
La buhardilla del palacio - BELÉN RODRIGO

La leyenda del fantasma de la Duquesita

Dos leyendas que circulan alrededor de este palacio no coinciden con los hechos históricos. Una, la ya mencionada presencia de Napoleón en estos aposentos cuando en realidad fue en el verdadero Palacio de Pastrana. Y otra, la de la Duquesita o la Dama de Blanco, «que supuestamente sería la hija del Duque quien apostó a su descendiente en un juego y perdió. Para que no se la llevasen la emparedó y se dice que su alma deambula por el palacio como un fantasma», cuentan las secretarias del complejo. Unos Duques de quienes recordamos que este palacio nunca fue su residencia.

Actualmente el palacete cuenta con varios espacios disponibles para la organización de eventos: Sala Verde, Sala Roja, Sala Balcones y la Buhardilla así como los jardines. «Se celebran muchas bodas, que quedan muy bonitas, y diferentes eventos», subraya Rocío Aroca Herraz. Está ubicado en la finca que conserva su valla y entradas originales y uno de los cuatro torreones simétricos que se construyeron en origen. Torreón actualmente cerrado pero en el que «durante años se realizaron actualidades de manualidades con los niños», indica María Jesús Pos Pelegrina. En el palacete se han celebrado muchos actos importantes a pesar de que se ha empezado a utilizar para eventos hace relativamente poco tiempo.

El jardín es otro de los encantos del palacete, muy cuidado y con un diseño muy simétrico que presenta su imagen más espectacular en los meses de primavera con todos los árboles en flor.

Imagen del jardín desde las vantanas del palacio
Imagen del jardín desde las vantanas del palacio - BELÉN RODRIGO