Un operario termina de montar, ayer, el suelo del antiguo rockódromoChema Barroso

El pabellón Arena se inaugurará el sábado con el Masters de Tenis

Tiene gradas para 9.300 espectadores, y tras la competición deportiva la cúpula de acero y cristal del techo se «bajará» 6,5 metros para situarla a ras de suelo.

SARA MEDIALDEA
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MADRID. En sólo cinco días, el próximo sábado 12, el nuevo pabellón Arena Casa de Campo albergará el torneo Masters de Tenis, que reunirá en el antiguo rockódromo -reconvertido, gracias a una inversión de 21 millones de euros, en espacio multiusos- a las principales figuras de este deporte.

El nuevo pabellón deportivo se estrenará con este evento, que va a celebrarse en Madrid desde este año hasta 2005, y será un nuevo punto -como experiencia madrileña en la organización de competiciones de primer orden- a añadir a la candidatura olímpica de Madrid para el año 2012.

Sobre el espacio que ocupaba el rockódromo -abandonado y sin uso desde el año 1991 -, cuatrocientos operarios han trabajado en tres turnos diarios durante seis meses para levantar el Pabellón Arena Casa de Campo, un espacio multiusos que ahora tiene gradas móviles para 9.300 espectadores, pero que una vez termine el torneo iniciará, con el mismo ritmo frenético, una nueva fase de trabajos que lo transformarán y ampliarán.

Actuaciones musicales

Esta segunda fase de obras tendrá otros 21 millones de euros de inversión, y dejará el pabellón en su situación definitiva: con la posibilidad de un graderío de hasta 12.000 localidades de aforo, y la versatilidad suficiente para ser escenario tanto de competiciones deportivas como de grandes actuaciones musicales. El Arena Casa de Campo -cuyas obras han sido realizadas por la empresa municipal Campo de las Naciones-tiene las pistas y las gradas bajo rasante, y su techo es una cubierta ovoide de cristal, acero y hormigón que pesa 7.000 toneladas.

Una vez terminado el Masters Series que empieza este sábado, esta cubierta -que ahora está a 17 metros de altura- «descenderá» 6,5 metros, mediante un complicado procedimiento informático, de manera que quede a ras de suelo. También se rebajará el nivel del fondo de la instalación, para mantener la altura entre ambos extremos.

De dos en dos milímetros

El procedimiento para hacer descender el techo será el siguiente: un sistema de gatos hidráulicos controlados por ordenador bajará la estructura ovoide de dos en dos milímetros, el máximo que soporta la capacidad de flexibilidad del hormigón.

Su superficie, cerrada por una placa de acero perforado, hará el efecto visual de una lámina de agua, y su situación -al mismo nivel del resto del terreno- no impedirá la vista del Pabellón de Cristal, edificio anexo a esta instalación.

El alcalde, José María Álvarez del Manzano, y el concejal de Urbanismo y «responsable político» de la candidatura olímpica de Madrid, Ignacio del Río, realizarán una visita inaugural al pabellón que ocupa el antiguo rockódromo el próximo jueves. Será el último vistazo antes de la «puesta de largo» de la instalación, el sábado con el torneo de tenis de la ATP.

Los operarios -alemanes en su mayoría- finalizaban ayer a toda marcha los últimos trabajos, cubriendo suelos y preparando salidas de emergencia.

Infraestructura versátil

La creación de este nuevo pabellón cubre un hueco importante en las instalaciones públicas madrileñas: la capital carecía de un espacio cubierto que pudiera albergar indistintamente un evento deportivo de nivel internacional o una gran actuación musical. Este hecho había sido la causa de que Madrid se quedase fuera de las giras internacionales de muchos reputados grupos y solistas, como los Rolling Stones o Madonna. Ahora, el Pabellón Arena podrá utilizarse para estos fines.