Afines al centro okupado, en una «chocolatada» anterior
Afines al centro okupado, en una «chocolatada» anterior - GUILLERMO NAVARRO

Los okupas de La Ingobernable agitan la calle para frenar su desalojo «inminente»

El colectivo recibe hoy el último aviso del Ayuntamiento para salir del edificio, antes de forzar la vía judicial

Madrid Actualizado: Guardar
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Llamada a filas en el seno de La Ingobernable. Los okupas de Paseo del Prado, 30, un vasto edificio usurpado desde mayo de 2017, reciben hoy el último aviso del Ayuntamiento para que abandonen el inmueble de manera voluntaria. Una máxima que, a pesar de los soflamas extendidas en los últimos días entre sus afines, no se cumplirá. Pese a que serán los propios moradores los que decidan o no salir, desde el «centro social» se ha lanzado una convocatoria («Almeida, no nos vamos, desayunamos. A las 9 horas, puerta de La Ingobernable») para impedir el desalojo. Fuegos de artificio, más propios de una batalla propagandística.

Fuentes municipales confirmaron ayer a este diario que, en el previsible caso de que permanezcan atrincherados, recurrirán a la vía judicial; proceso que, inexorablemente, dilatará su marcha. En un vídeo, difundido el lunes a través de sus redes sociales, los okupas anuncian que «no piensan irse». «Vamos a seguir defendiendo este centro social tan importante para la ciudad de Madrid. Por eso, el miércoles 28 a las 9 de la mañana, os esperamos para desayunar en la puerta de La Ingobernable», incide uno de sus portavoces, cautelosos ante los mensajes enviados por el nuevo equipo de Gobierno.

El pasado 6 de agosto, los técnicos del Ayuntamiento se personaron en La Ingobernable para entregar en mano la notificación de desalojo. Pero dada la falta de respuesta de sus inquilinos, esta se hizo pública el mismo día en el Boletín Oficial del Estado (BOE). En el anuncio, se señala que cualquier ocupante deberá abandonar el edificio en el plazo de cinco días hábiles, a contar desde el 13 de agosto, y dejar libre y «a disposición del Ayuntamiento el citado inmueble y todos los elementos de propiedad municipal». En caso contrario, el Consistorio «ejecutará el lanzamiento el 28 de agosto (cuatro días antes de lo previsto), a las 10 horas, por sus propios medios, a cuyo efecto bastará orden escrita de la Directora General de Gestión del Patrimonio, de la que se entregará copia el día fijado para el acto».

Se advierte, además, de que «en caso de resistencia al desalojo, se adoptarán cuantas medidas sean conducentes a la recuperación de la posesión del bien o derecho», incluido «el auxilio de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o la imposición de multas coercitivas». Sin embargo (siempre que los usurpadores mantengan su negativa a salir), el lanzamiento forzoso no se producirá hoy. «Es la última instancia administrativa. Si no se marchan, dejaremos constancia de que sigue okupado y acudiremos a la Justicia», apuntaban las mismas fuentes municipales.

El escepticismo de los usurpadores, no obstante, les ha llevado a organizar un «desayuno» con el que pretenden proyectar una imagen de fuerza, fiel a otros episodios similares. Sin ir más lejos, en junio del año pasado ofrecieron una «chocolatada con churros» para hacer frente a una orden de desalojo anterior, que la Corporación de Manuel Carmena aseguró que no ejecutaría. El fin de la laxitud mantiene en «fase de alerta» a unos okupas que ya han advertido al actual regidor, José Luis Martínez-Almeida, de que más que «ingobernables» serán «indesalojables».