Okupan la casa de una anciana de 98 años en Navacerrada mientras estaba ingresada en el hospital

La persona que se ha metido en la vivienda es un conocido de la familia

MADRIDActualizado:

Eulalia, una anciana de 98 años residente en Navacerrada, no puede entrar en su casa después de que fuera okupada cuando ella estaba en el hospital. Tras estar ingresada, intentó regresar a su vivienda pero descubrió que un conocido de la familia había cambiado la cerradura y le impedía la entrada a su propia casa.

Los hechos ocurrieron hace ya ocho meses y, desde entonces, no ha podido volver a su casa, situada en la Plaza del Gargantón, en Navacerrada. La persona que ha okupado la vivienda no responde a las llamadas ni abre la puerta. Eulalia solo ha podido recoger unas cuantas cosas antes de que el nuevo «inquilino» cambiara la cerradura, pero el resto de sus pertenencias aún continúan en el interior.

«Aquí se ha presenciado la Guardia Civil y la Policía Municipal, pero nadie nos hace caso ni nos dejan pasar», se lamenta la nieta de Eulalia y asegura que han puesto dos denuncias. Después de la caída que sufrió Eulalia y por la que tuvo que ser ingresada, la familia intentó acceder en la casa pero las autoridades les dijeron que el okupa tenía unos derechos. «Las que nos teníamos que ir éramos nosotras», denuncia a TVE una de las hijas de Eulalia. «La Guardia Civil nos ha dicho que si intentamos entrar, nos llevan detenidas a nosotras porque la casa le pertenece ahora a él», añade a Telemadrid otra hija.

Resulta que el okupa es un conocido de la familia, la expareja de una sobrina. Hace dos años, la sobrina de una de las hijas de Eulalia denunció a este hombre por malos tratos, que fue detenido y pasó en el cuartel 48 horas. «Cuando le soltaron, mi madre estaba viviendo sola y él le pidió entrar una noche», cuenta una hija. El hombre engañó a la anciana y se empadronó en el municipio, algo de lo que se está enterando ahora la familia. Aseguran que es «peor que si fuera algún desconocido, porque a este okupa le conocemos».

El okupa no tiene intención de abandonar voluntariamente la vivienda, por lo que la única solución que se le ha dado a la familia es la vía judicial, lo que conlleva tiempo.