JOSÉ RAMÓN LADRA
Tribunales

«¡No hables, hija; coge los excrementos y te los comes!»

La madre y el padrastro de la víctima la retuvieron varios días hasta que logró escapar y les denunció

Como represalia, la golpearon y la vejaron en un descampado. El fiscal pide 15 años y seis meses para los acusados

MadridActualizado:

La Audiencia Provincial de Madrid juzgará a partir del martes a la madre de una joven y a su padrastro por detener ilegalmente a la hija de la primera en dos ocasiones. En la última, le pegaron, le empujaron hasta hacerle caer al suelo y le obligaron a comer heces en un descampado cerca de Torrelaguna. Por estos hechos el Ministerio Fiscal pide una pena de doce años y seis meses de prisión para Marcela P., y cinco para Marius P., por dos delitos de detención ilegal, un delito de malos tratos en el ámbito familiar y otro contra la integridad moral, respectivamente.

El informe de calificación provisional del fiscal indica que el acusado, el día 4 o 5 de diciembre de 2015, se valió de un hermano de la víctima para conseguir que se subiera a un coche que conducía el padrastro de ésta, introducida a la fuerza y en contra de su voluntad.

La joven, que ignoraba donde la llevaban, fue trasladada a una vivienda situada en el municipio de Getafe en la que estaba su madre y fue encerrada con llave en una habitación. El 7 de diciembre la víctima consiguió escapar y acudió a denunciar a sus captores.

Meses después, el 14 de abril de 2016, cuando la chica estaba en el Centro de Acogida de Torremocha del Jarama (Torrelaguna) contactó con su madre por internet y quedaron en una parada de autobús del municipio a las diez de la mañana.

Ahí, una vez más, fue obligada a subirse al vehículo que conducía el acusado y trasladada a un descampado en contra de su voluntad. En ese paraje se apearon todos y le recriminaron que les hubiera denunciado. El acusado le dio una b ofetada y una patada en el trasero, haciendo que la joven cayese en un charco, Una vez en el suelo, sus agresores la obligaron a coger heces del suelo y se las hicieron comer, mientras le decían su madre y su padrastro: «¡No hables, hija; coges los excrementos y te los comes!».