El niño asesinado en Alcalá murió por evitar que el acusado matara a su madre

M. J. ÁLVAREZ/C. HIDALGOMADRID. Murió por intentar defender a su madre. Quiso evitar la agresión y sus gritos quedaron ahogados para siempre por las manos del novio de su progenitora. Ése fue el

M. J. ÁLVAREZ/C. HIDALGO. MADRID.
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Murió por intentar defender a su madre. Quiso evitar la agresión y sus gritos quedaron ahogados para siempre por las manos del novio de su progenitora. Ése fue el triste final de Andrés A., de 11 años, que pereció estrangulado por Lázaro Daniel Amores Alfonso, nacido en Matanzas (Cuba) y conocido como «El Negro».

La consternación en el entorno familiar de Yolanda Becerra Pérez, de 46 años, es máxima, después de que el hombre con el que convivía desde hacía dos años le asestara tres cuchilladas el jueves tras una discusión y acabara también con la vida de su hijo menor. El espantoso doble crimen les mantiene conmocionados. Y, más aún, tras conocer su historial delictivo. El acusado fue denunciado en abril de 2003 en Toledo por estancia ilegal en España. El 13 de septiembre de ese año, en Palencia, por infracción de la Ley de Extranjería; el 5 de febrero de 2004 fue detenido en Madrid por resistencia, desobediencia, y amenazas; dos meses después, el 19 de abril, se le arrestó de nuevo, esta vez, por lesiones, agresión sexual y estancia ilegal. Desde 2004, se le había perdido la pista. Hasta el jueves, que sumó dos acusaciones de homicidio doloso.

Pese a este historial, nada debía de saber Yolanda, que aseguraba que «era el hombre de su vida, pero a ninguno nos gustaba», no se cansan de decir en su entorno familiar. «Esto ha sido la crónica de una desgracia anunciada. Todos sabíamos que iba a acabar mal con él, aunque no así», dice un allegado. «No era la misma en estos últimos dos años. Ha vivido con su personalidad secuestrada, pero callaba», agrega.

«Él vivía de ella y ha acabado matando a la «gallina de los huevos de oro»», añade otra persona de su círculo más íntimo, aunque decía que era músico y se anunciaba en foros de internet. «Era el rey de la casa. Yoli le encontró en la calle y le recogió como hacía con los animales que tenía».

El detonante pudo ser el juicio por la custodia del niño que reclamaba su padre -la víspera de los crímenes-, del que Yolanda se había separado antes de que naciera.

Nadie parece conocer la situación que se vivía tras la puerta del número 9 de la calle de Dulcinea de Alcalá de Henares. El que más información tenía es Francisco, ex pareja de la fallecida. «Quería a Andrés como a un hijo. Incluso se había cambiado de casa para estar más cerca de ellos. Y quería dejarle el piso al niño. Se volcaba con él. Ha debido de evitar que viera más de cuatro cosas desagradables». La familia se plantea denunciar que «El Negro» estuviera en España a pesar de la orden de expulsión. En nuestro país viven otros dos hermanos.

«Durmió a pierna suelta»

La noche de su detención durmió a pierna suelta en el calabozo. «Estuvo todo el tiempo roncando. Ni siente ni padece», indicaron fuentes policiales.Eso coincide con su carácter frío, violento, agresivo y extremadamente celoso.

En la plaza de Cervantes de Alcalá, ayer, unas 600 personas se concentraron en memoria de los dos fallecidos. Guardaron cinco minutos de silencio y expresaron su repulsa por el doble crimen. Exigieron justicia y cambios legales para acabar con la lacra de la violencia de género. Asistieron dos hermanos de la fallecida y numerosos compañeros de trabajo. «Ha sido un horror».