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La nieve causa un «infierno blanco» en los accesos y en la red de transporte público

GONZALO ZANZA | MADRID
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El temporal convirtió los accesos a la capital en trampas en las que los conductores perdieron horas para llegar a sus trabajos en la capital. Los problemas se produjeron, principalmente, en el entorno de la A-5 y la A-1, es decir, en el oeste y norte, las zonas más afectadas -junto a la capital- por la nieve que comenzó a caer hacia las tres de la madrugada. Las alteraciones no se solucionaron por completo hasta las 14 horas. El colapso de las carreteras -unido a las deficiencias de los equipos de emergencias en el interior de muchas localidades- bloqueó los sistemas de transporte interurbarnos, provocando graves afecciones a miles de personas.

En la A-5 y en la A-1 los buses interurbanos no recuperaron la normalidad hasta mediodía. Durante toda la mañana, los autocares tuvieron problemas para acceder a Algete, San Sebastián de los Reyes, Boadilla, Pozuelo, Las Rozas, Alcobendas y Majadahonda. Muchos se cruzaron en sus calles y obligaron a los pasajeros a buscar otros métodos de transporte. Tampoco funcionaron hasta el mediodía las líneas 2 y 3 de Metro Ligero. Los accesos a la capital por Avenida de Portugal, los enlaces de la Castellana con el nudo norte y todo los trazados de la M-40 y M-30 fueron puntos con grandes retenciones.

«Autobombo»

Los transportes públicos también tuvieron problemas desde las seis de la madrugada y hasta las diez de la mañana en la A-2 (Alcalá de Henares), A-3 (Santa Eugenia y Rivas Vaciamadrid), A-4 (Valdemoro y Pinto). Hubo importantes alteraciones en la zona de Algete y Fuente el Saz, donde se cortó la M-103 y la M-113.

En términos globales, la reacción de los operativos públicos contra el temporal fue mejor que la del pasado mes de enero, cuando la región quedó sumida en el caos debido a la falta de previsión ante otro temporal. Sin embargo, pese a que todas las instituciones aplaudieron su trabajo en un ejercicio de «autobombo», su actuación evidenció lagunas.

Por ejemplo, el Ministerio de Fomento se enorgulleció de haber retirado el hielo de los accesos a la capital por la A-1, A-5 y A-6, autovías a las que envió seis quitanieves a petición del Ayuntamiento. Y lo mismo hizo con un ramal en torno al kilómetro 80 de la M-50 de competencia regional. E insistió en que pasadas las ocho abrió gratuitamente el peaje de la R-5 para solventar los problemas de los kilómetros 7 y 24 de la A-5. E incluso se felicitó a las dos del mediodía por haber «normalizado» la situación en las vías de su competencia, eso sí, reiterando que lo hacía a diferencia de las municipales y las regionales, donde todavía había atascos a esa hora.

La publicidad que de su trabajo hizo Fomento provocó suspicacias en el Ayuntamiento, que durante todo el día había alabado la coordinación. Por ejemplo, el alcalde de Madrid, Ruiz-Gallardón, aseguró que se había demostrado «que los servicios públicos tienen capacidad para responder a situaciones cotidianas y emergencias, con mucha coordinación entre administraciones». Tampoco el consejero de Presidencia del Ejecutivo regional, Francisco Granados, tuvo reparos en decir que la colaboración con Fomento fue «ejemplar».

Portavoces del Ministerio insistieron en que no creían que el Ayuntamiento lo hubiera hecho mal y que la coordinación había funcionado, pero recordaban que las alteraciones se habían registrado en los primeros kilómetros de las autovías que son competencia municipal, «y eso arrastró el resto de problemas», indicaban.