Intento de desalojo del Hogar Social, en febrero de 2018
Intento de desalojo del Hogar Social, en febrero de 2018 - ÓSCAR DEL POZO

Los neonazis del Hogar Social lideran ya el movimiento de extrema derecha

Los expertos cifran en unos 120 sus miembros activos, que estrechan lazos con grupos fascistas como Amanecer Dorado (Grecia) y Casa Pound (Italia)

MADRIDActualizado:

El pasado 9 de febrero, unas 75 personas se arremolinaban en torno a la sede del antiguo Banco Madrid, en Colón, cuando la comisión judicial entregaba a los okupas del Hogar Social el requerimiento para que abandonaran el edificio, usurpado desde el 23 de abril pasado. Al final, el lanzamiento se suspendió y será practicado en una fecha próxima.

Para los expertos policiales en la lucha contra este tipo de grupos radicales no pasó desapercibido que, cerca de la líder de este movimiento neonazi, Melisa Domínguez Ruiz, de 29 años y natural de Alovera (Guadalajara), se encontraran Íñigo Pérez de Herrasti Urquijo y Doris Chulilla.

El primero, de Alianza por la Unidad Nacional, tiene un amplio historial policial. Entre otros asuntos, fue detenido en Gibraltar junto a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, en 1998, por izar la bandera española en el Peñón; por intentar arrojar cócteles molotov a miembros de la izquierda batasuna, y por el ataque a Blanquerna, por el que está condenado, pero con la sentencia en suspenso por el Tribunal Constitucional. Chulilla, miembro destacado de la Falange de las JONS, es una histórica de la extrema derecha, del colectivo Barrotes, desde los años 70.

Para la Policía, es solo una muestra de cómo el Hogar Social ha ido creciendo en los últimos años y ya «ha conseguido crear un liderazgo en la extrema derecha»: «Han absorbido a todo el movimiento ultra, sobre todo juvenil, en Madrid. Cuando la extrema derecha se quiere movilizar, acude al Hogar Social». En la actualidad, tiene unos 120 miembros activos (del medio millar que aglutina toda la extrema derecha madrileña), más aquellos que simpatizan con este movimiento racista, xenófobo, homófobo, antisemita y antiislamista. Sus espejos son Casa Pound (grupo fascista creado hace una década en Italia) y Amanecer Dorado, el partido neonazi griego por excelencia. «Melisa tiene más simpatía por ellos, y no tanto por el Frente Nacional francés, de Marie Le Pen», explica un experto policial en estos grupos.

Hay varios ejemplos de esos lazos. Los más recientes, sus apoyos explícitos a los fascistas en las recientes elecciones legislativas y la participación, en el centro de Londres, en marzo, en una reunión de los líderes de la ultraderecha más áspera de Europa: Alberto Palladino (Casa Pound); Steven Bissuel (Bastión Social, Francia); «invitados» de Amanecer Dorado (Grecia); David Olla y Grancesco Susinno (The Vorex Londinium), y, cómo no, Melisa por parte del Hogar Social Madrid.

Inicios en Liga Joven

«No hay constancia de que Casa Pound financie al HSM, aunque es cierto que se ha ganado el apoyo de los italianos y de otros grupos como Casal Tramontana (Barcelona)», explican expertos en este tipo de delincuencia. Melisa y los suyos no descartan ahora convertirse en partido político y presentarse a las elecciones. También han creado un sindicato.

El HSM nace del desencanto del Movimiento Social Republicano (MSR), que era la facción de extrema derecha más radical que había. Era lo más parecido a los neonazis, antisemitas, presidido por Juan Antonio Llopart. Llevó en las listas electorales de 2004 a diecisiete miembros de los ilegalizados Blood & Honour (Sangre y Honor). Hace apenas unas semanas que se han disuelto. Sus cachorros eran Liga Joven, que mantuvieron un pulso con TNT, cercano a Respuesta Estudiantil, en el ámbito universitario.

En esa lucha de poderes es donde aparece Melisa, en Liga Joven, quien se desliga de ese grupo y de la matriz, MSR, y funda el Hogar Social. En el campus de la Autónoma se la conocía como «la nazi» y ahora está en el ojo del huracán de grupos de extrema izquierda: «Melisa, fascista, estás en nuestra lista», la amenazan. No suele ir sola por la calle, por seguridad. «Estudió Filosofía, y, aunque no tuvo un activismo en el ámbito universitario reseñable empieza luego a destacar.

En la actualidad, es la primera líder carismática de la extrema derecha en los últimos veinte años, desde Ynestrillas». Tiene antecedentes policiales por desórdenes públicos, y resistencia y desobediencia. Aunque se la podía ver apoyando al militar neonazi Josué Estébanez de la Hija, asesino del menor de ideología contraria Carlos Palomino, en 2007; no fue hasta hace siete u ocho años cuando Melisa se empezó a hacer notar.

La primera noticia que tiene de ella la Policía Nacional es por su pertenencia a un grupo de extrema derecha en Guadalajara. Tras estudiar en Azuqueca, ya en Madrid, reside en la zona de La Ventilla, y es allí donde realizan la primera okupación, como Hogar Social Ramiro de Ledesma. Corría el año 2014 y permanecieron muy poco tiempo, hasta que, al año siguiente, se «mudaron» a Bretón de los Herreros, 41.

Un edificio de Gao Ping

Fue entonces cuando empezaron a despuntar, al mantener el pulso con La Enredadera, una casa usurpada por ultraizquierdistas en el mismo barrio. Cuarenta antidisturbios echaron a Melisa y sus cachorros a primeros de mayo de 2015. «En ese edificio fue donde dieron el gran salto, porque se trataba, además, de un bloque de viviendas de Gao Ping», el empresario chino vinculado a una trama de blanqueo de millones de euros.

Porque la elección de los edificios que «okupan» no es arbitraria. Previamente, acuden al Registro de la Propiedad y eligen uno que tenga algún tipo de simbología: el del mafioso chino, el de Fórum Filatélico, la antigua sede del NO-DO,la casa de Millán Astray, el Banco Madrid... Es un ejemplo más de su estrategia de intentar ganarse a la opinión pública.

En ocasiones, acuden a hacer la colecta en las proximidades del Bernabéu o en el Calderón, cuando ahí jugaba aún el Atlético de Madrid

Como las recogidas de comida que hacen los viernes en las puertas de algunos supermercados. Es populismo y demagogia en estado puro. En ocasiones, acuden a hacer la colecta en las proximidades del Bernabéu o en el Calderón, cuando ahí jugaba aún el Atlético de Madrid. «Es su manera de dejarse ver en un entorno, el de los radicales del fútbol, y captar a nueva gente joven», explica un mando policial.

Suelen acudir a comercios del Barrio de la Concepción, El Carmen, Prosperidad, Chamberí... Y los domingos reparten los productos, eso sí, solo a españoles. De hecho, exigen la presentación del DNI; si algún extranjero acude, le niegan la comida y le dan una lista de oenegés que atienden a inmigrantes. En el «albergue» que tienen montado en el edificio okupa hay unas diez personas, todas españolas. Entre sus moradores están Melisa y su hijo. Sobre la financiación de este grupo, no hay constancia de que reciban un euro de las organizaciones afines Casa Pound o Amanecer Dorado; pero recientemente han puesto en marcha una especie de «carné de simpatizante», a 10 euros al mes.

Lo que la Policía Nacional tiene constatado es que reciben donaciones de particulares y que también sacan algo de dinero del «merchandising» (camisetas) que venden con su logotipo.

En cuanto a su estructura interna, la líder indiscutida es Melisa. Nadie, por ahora, se ha atrevido a ponerla en duda, aunque, en «petit comité», se reconocen ciertas envidias a su alrededor por el poder que acumula; no solo dentro del Hogar Social, sino en la extrema derecha madrileña en general. Además, cuenta con una media docena de personas en su círculo de máxima confianza. Es su «guardia de corps».

El grupo, además, está extendiéndose a otros puntos de España. Hasta ahora, han surgido dos «satélites»: el Hogar Social Granada y otro en Toledo, llamado Fratria, que la Policía reconoce que «está empezando a causar problemas».

Mientras, en Madrid, se dedican a boicotear a partidos políticos constitucionalistas. Por ejemplo, un acto del Partido Popular; una pancarta en la URJC sobre el máster de Cifuentes; pegatinas en la sede de Cs; escenificar degollamientos de islamistas radicales en plazas de Madrid como la Puerta del Sol, Callao o la Puerta de Alcalá; o el ataque a la Mezquita de la M-30, por el que Melisa y los suyos fueron llevados ante la Audiencia Nacional.