El negro de telemadrid

IGNACIO RUIZ QUINTANO
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Con cuatro millones de parados (uno por cada jinete de este Apocalipsis españolazo y laico: Zapatero, Corbacho, Chaves y Méndez) al galope tendido, el sindicalismo de clase no ha encontrado mejor medio de protesta que dejar en negro a Telemadrid, que es la única TV que habla del paro en la España de ZP (Zimbabwe Paradise). A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar. Ahora que Aznar tiene todas las papeletas para comerse el marrón del Gal de Gonzalón, no estaría de más que Aguirre se comiera el del paro de Zapatero, el tipo que dice que lo peor de la crisis ya ha pasado, pero sólo para consolar al millón de parados a los que ya no alcanza la sopa. ¿Y si dejáramos en negro a Telemadrid? Dejaríamos a la derecha sin los actos del 2 de Mayo, y al madridismo, que viene a ser lo mismo, sin los goles del Bernabéu. Quien más, quien menos, todo el mundo pensaba que el resultado sería al revés, con el consiguiente disgusto para los culés del partido, como Zapatero, Garzón o Pepiño Blanco, que luego, ay, acabarían gozando a lo Joan Joel con el tablao del Bernabéu donde Casillas cantaba: «¿No hay quien me pegue un tirito / en mitad del corazón?» El fútbol futbolero del Barça es como el teatro teatrero de Pirandello: la trampa y el queso. La ratonera barcelonera apesta a literaturismo de viejo, a efectismo y truco aparente de José Luis el Brillante, a trasnochado naturalismo real. Pero los culés creen que sólo por haber ganado en el Bernabéu a un equipo de viejas glorias ha cambiado la tortilla, que es lo que, negándose a conducir el auto, le dijo el chófer a la marquesa el día que legalizaron al PCE: «¡Es que la tortilla ha `dao´ la vuelta!» «La tortilla habrá dado la vuelta -repuso la marquesa-, pero no olvide que yo sigo siendo el huevo.» Por eso, yo de culé no me quitaría todavía el braguero con que han andado todo el año: no parece aconsejable quedarse con la culera al aire, cuando el que viene por detrás es el Madrid.

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