Echániz ha pedido comparecer en la Asamblea para hablar de transferencias. ABC

El mundo sanitario de Madrid, «inquieto ante la paralización» de la Consejería

Quince días después de que el Gobierno regional asumiera la gestión de la sanidad de Madrid, una sensación de «parálisis e inquietud» se ha instalado en la Consejería que dirige José Ignacio Echániz. Medios sanitarios de la Comunidad achacan esta situación al retraso en nombrar a los nuevos responsables de cada área y a las luchas internas por copar el poder dentro de la propia Consejería.

MADRID. M. A. S.
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La dimisión de Juan José Bestard como viceconsejero no por esperada, según sostiene la Consejería, ha dejado de complicar la situación. De hecho, Bestard se mantiene en funciones hasta que el Gobierno regional designe a sus sustituto para evitar un vacío de poder que perturbaría aún más el funcionamiento de un Departamento tan decisivo para la vida de los ciudadanos.

Hay que recordar que el nuevo organigrama de la Consejería, tras la aprobación de la Loscam y el cierre de las transferencias, incluye dos viceconsejerías, una de contenido esencialmente político, Ordenación Sanitaria y Salud Pública, y otra de carácter más técnico, Asistencia Sanitaria. Esto significa que será necesario nombrar dos titulares. Entre los nombres que se barajan para estos cargos destaca el del gerente del Marañón, Alfredo Macho, a quien se sitúa en Asistencia Sanitaria.

La nueva configuración de la Consejería, que manejará un presupuesto muy superior a tres mil millones de euros (más de medio billón de pesetas) obliga también a nombrar a más de una docena de directores generales o cargos asimilados. Sin embargo y hasta ahora sólo se ha llevado a cabo la designación del director general del Instituto Madrileño de la Salud (Imsalud) que ha recaído en el que fuera gerente del Clínico, Juan José Equiza. Todavía se desconoce el nombre de los responsables de los innumerables departamentos que componen al Consejería, aunque en algunos ámbitos se asegura maliciosamente que los elegidos ya lo saben y trabajan en la sombra.

PRIVILEGIOS

Asimismo y ante los objetivos del proyecto sanitario contenido en la Loscam, algunos ámbitos se han visto asaltados por el temor a que esto acarree dificultades dentro del normal funcionamiento de la Comunidad. Los más atrevidos insinúan incluso que Echániz, «mal aconsejado -dicen- por quienes quieren medrar» pretende unos privilegios en el Gobierno regional que supondrían romper la dinámica que existe en todas las consejerías, crearían algún agravio presupuestario y diferencias de trato en la política de comunicación que lleva el Ejecutivo.

Al parecer y siempre según la opinión que se está generalizando en el sector, el ensayo podría haber comenzado por el organismo autonómico Informática y Comunicaciones de la Comunidad (ICM), del que la Consejería quiere independizarse para que sea Planificación Sanitaria la responsable.

Por otra parte, nadie niega el consejero su dedicación para lograr el éxito de las transferencias, un logro que no hace demasiado tiempo parecía imposible. De hecho, Madrid se ha convertido en uno de los centros médicos más prestigiosos de España, referente obligatorio para todo el Estado: 452 centros, 61.678 trabajadores y más de tres mil millones de euros constituyen la carta de presentación sanitaria de la Comunidad de Madrid.

Hasta finales de febrero, el Insalud tutelará a la Consejería para facilitar el tránsito a la gestión autonómica. Mañana, la ministra de Sanidad, Celia Villalobos se reunirá con responsables de la Consejería para cerrar algunos aspectos técnicos y acelarar el paso.

Además, la Diputación Permanente de la Asamblea regional decide hoy si acepta la petición de Echániz de comparecer ante los diputados, fuera del periodo de sesiones, para informar sobre las transferencias.

Sea como fuere, el mundo sanitario de la Comunidad confía en que el impasse se anecdótico y todo el engranaje comience a funcionar.