Día Mundial del Teatro se celebró en Madrid a beneficio de la Casa del Actor

MADRID. ABC
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Ayer martes se celebró en todo el mundo el Día Mundial del Teatro, con el ánimo «moderadamente» optimista, en un momento en el que la escena española crece en espectadores y recaudación, un incremento que al director general del Inaem, Andrés Amorós, le parece «todavía» insuficiente.

Con este motivo la recaudación obtenida ayer por muchos teatros españoles irá destinada a la construcción de la Casa del Actor, una iniciativa benéfica que se levantará en Las Rozas y que acogerá a profesionales del teatro ya ancianos y con escasos recursos económicos.

En este clima se celebró el Día Mundial del Teatro, un día «de compañerismo y amistad, de esperanza y afirmación rotunda y radical de los valores del teatro», destacó el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), Andrés Amorós, desde el escenario del teatro de la Comedia, sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, donde tuvo lugar la conmemoración institucional, Amorós habló de ese momento esperanzador, de que España es un país «de grandes artistas del teatro», un arte único, de que el teatro «nos humaniza» y de que es «belleza, consuelo, alegría, conciencia crítica, nos hace pensar y decir no a las muchas consignas que hoy nos abruman. El teatro es una necesidad vital, para disfrutar con él y para forjar buenos ciudadanos, de espíritu crítico».

Joaquín Vida, director de escena y representante del Centro Español del Instituto Internacional del Teatro, habló de la ya «histórica crisis» que atraviesa este oficio, «un mal endémico consustancial al propio teatro» y el dramaturgo Santiago Moncada, vicepresidente de la SGAE, habló de un enfermo «que sigue respirando a pesar de los achaques».

Fue una celebración más divertida, amena y corta que en años anteriores, con dos maestras de ceremonias, las actrices Carmen Conesa y Ángeles Martín, que provocaron la carcajada constante del público. Ellas dieron paso a las lecturas dramatizadas de cinco obras breves de Enrique Jardiel Poncela en el año en que se celebra el centenario de su nacimiento: «Las fases del amor», «El pecado de doña Clara», «Cómo contesta el eco», «El teatro y la realidad a través de la alta comedia y a través del sainete» y «Cuentos y chismes del oficio», a cargo de primeras figuras de nuestra escena.