Muerte fulminante tras alcanzar la meta
EFE De los casi 14.000 corredores inscritos en la prueba, que comenzó a las nueve de la mañana, 10.592 llegaron a la meta. Todo un récord

Muerte fulminante tras alcanzar la meta

M. J. ÁLVAREZ | MADRID
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El Medio Maratón Villa de Madrid se tiñó ayer de negro. El ambiente festivo, la camaradería y el buen ánimo reinante entre los 13.600 corredores a lo largo de los 21 kilómetros que recorrieron por buena parte del centro de la ciudad, se truncó de forma trágica al final de la carrera para tres de ellos, de los cuales uno falleció.

Fue sobre las 11.15 de la mañana, cuando un atleta «se acercó tambaleante» a la línea de meta, situada en el paseo de Fernán Núñez, en el Parque del Retiro. Con esfuerzo, logró rebasarla, y nada más hacerlo, se desvaneció en los brazos de los facultativos del Samur-Protección Civil que acudieron en su ayuda, explicó a ABC Guillermo Ferrero, director de la prueba, organizada por la Agrupación Deportiva Marathón y patrocinada por el Ayuntamiento de Madrid.

Llegó «tocado»

Justo a unos cinco metros de la meta el Samur tenía habilitado un hospital de campaña, adonde fue trasladada la víctima, Alberto Ceballos Quesada, de 31 años y natural de Baracaldo (Bilbao).

El mareo con el que finalizó la prueba se convirtió en una parada cardiorrespiratoria. Aunque las maniobras de resucitación se prolongaron media hora, no dieron ningún resultado, por lo que se decidió trasladarle al Hospital Clínico, indicó un portavoz de Emergencias Madrid.

Al centro llegó con un hilo de vida: su estado era crítico. Sufrió varios síncopes y el resultado del electrocardiograma que se le practicó no pudo ser más elocuente: las líneas eran planas; no había latido, por lo que falleció. Ahora será la autopsia la que determinará las causas de la muerte.

Expertos consultados por este periódico indicaron que el sobreesfuerzo ocasionado por el ejercicio físico nunca produce la muerte, a no ser que la persona tenga alguna patología previa. En el caso de Ceballos había antecedentes cardíacos en su familia.

En cuanto a que obedeciera a un episodio de muerte súbita, esta sobreviene de golpe, como su propio nombre indica, y en este caso, los testigos vieron a la víctima llegar «tocada» a la meta. Con todo, las dudas serán despejadas por la necropsia.

Otros dos corredores tuvieron que ser atendidos por el Samur poco después. Uno de ellos, es un varón de 38 años, que fue trasladado intubado al Gregorio Marañón, por un golpe de calor. Otro joven de 25 años ingresó en el Clínico, al sufrir un síncope por el esfuerzo realizado en la prueba. El pronóstico de ambos es grave. Y, como Ceballos, rebasaron la meta.

«Yo vi a un chico tumbado en un paso de cebra. Y, poco antes de las doce, salieron dos ambulancias a toda prisa custodiadas por un coche policial. Seguro que eran los heridos graves», indicó Julián, uno de los participantes. Todos ignoraban entonces el trágico final de la prueba.

La media maratón es una carrera dura por las pendientes, especialmente en el último tramo, a partir de la Cuesta del Ángel. «El ambiente ha sido estupendo; había muchos militares, jóvenes, y frikis que han corrido con los carritos de bebés o vestidos de calle», agregó Enrique. «Para mí, el peor trozo ha sido el final, desde la Cuesta de Moyano a la meta». Los ganadores fueron, en la categoría femenina, la marroquí Soud Kambuchia, que hizo un tiempo de 1h.12:55 y batió el récord de la prueba. Y, en la masculina, se impuso el keniata Allan Ndiwa, con 1h.04:15.