Muere atropellado un ciclista en la carretera M-305, cerca de Aranjuez

Un ciclista volvió a perder ayer su vida en la carretera. Se trata de Francisco Marañón Carrero, vecino de Aranjuez. El accidente ocurrió sobre las diez de la mañana cuando circulaba por la M-305, que une N-IV (Madrid-Cádiz) con Chinchón. Aunque se ha abierto una investigación, parece que la víctima cruzó antirreglamentariamente la vía y no llevaba puesto el casco.

ARANJUEZ. Margarita Martínez
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Francisco Marañón Carrero, vecino de Aranjuez, de 67 años de edad, tenía dos grandes aficiones: la botánica y la bicicleta. Ayer, la última se costó la vida.

A las diez y cuarto de la mañana un vehículo marca Opel Vectra, cuyo conductor responde a las iniciales J. M. C. G., de 51 años, le atropelló mientras circulaba por la carretera M-305, que une la Nacional IV con el municipio de Chinchón, en el kilómetro 5,700, en dirección Aranjuez.

Fuentes de la Guardia Civil de Tráfico manifestaron que todo parecía indicar que el ciclista cruzó de forma antirreglamentaria a la vía, ya que el vehículo le arrolló en medio de la calzada, aunque la hipótesis está pendiente de confirmarse, ya que se ha abierto una investigación por parte de los servicios de la Guardia Civil de Tráfico.

AMANTE DE LA NATURALEZA

Estas mismas fuentes indicaron que el fallecido no llevaba puesto el casco de seguridad.

El accidente, como apuntábamos, tuvo lugar pasadas las diez de la mañana en las proximidades de una gravera cercana al río Jarama. Francisco fue trasladado al Servicio de Urgencias de Aranjuez, pero dada la gravedad de sus heridas, se solicitó la intervención de un helicóptero del Sercam que llevó al herido al hospital madrileño Doce de Octubre, donde falleció al filo de la una de la tarde.

Francisco Marañón era un hombre muy conocido en Aranjuez. Su principal afición consistía en dar paseo por los jardines, de los que conocía todas las especies de plantas y árboles, información que trasladaba gustosamente a los turistas y vecinos. Era un gran amante de la naturaleza y del río Tajo.

Otra de sus aficiones era el ciclismo. De hecho, era uno de los miembros del Club Cicloturista «Real Sitio», integrado por jóvenes y veteranos amantes de los paseos en bicicleta, aficion que suelen prácticar los fines de semama. Los compañeros de Francisco Marañón en el club quedaron muy impresionados con su trágica muerte. Incluso, alguno de ellos no conocía en la tarde de ayer la noticia del fatal accidente.

Las cifras oficiales señalan que el 56 por ciento de los accidentes en los que se ven implicados ciclistas ocurren en núcleos urbanos, aunque los más graves —entre ellos, los mortales— se producen en las carreteras.