José Manuel Calvo, delegado de Desarrollo Urbano Sostenible
José Manuel Calvo, delegado de Desarrollo Urbano Sostenible - MAYA BALANYA
ENTREVISTA

«Los modelos de la operación Chamartín y Calderón han fracasado y no son razonables»

Del área de José Manuel Calvo, Desarrollo Urbano Sostenible, depende el futuro de las inversiones urbanísticas de Madrid. Espera que el desarrollo norte de la ciudad se solucione con su gobierno

MADRIDActualizado:

José Manuel Calvo es, a sus 30 años, el segundo edil más joven del Ayuntamiento de Madrid después de Rita Maestre (26). La oposición, el PP, le ataca con que nunca ha firmado ningún proyecto como arquitecto, pero su experiencia en la docencia y su activismo político tras el 15-M le han llevado a tener unas ideas claras sobre cómo quiere que se siga desarrollando el urbanismo en la capital: de forma participativa, racional y sostenible. De la firma de este vecino del barrio de Aluche, doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid e investigador en la misma, dependen las grandes operaciones que se planean para la ciudad. Atiende a ABC en una sala contigua a su despacho en la calle Ribera del Sena para hablar sobre sus intenciones.

–La operación Chamartín es el gran proyecto que tiene en sus manos: 4.800 millones de euros de inversión privada ¿Se resolverá en su mandato?

–El desarrollo norte de la ciudad no ha muerto, lo vamos a reactivar. Como estaba concebido sí porque entendemos que va a ser perjudicial a medio y largo plazo. No queremos endeudar a Madrid con un proyecto que puede acabar como la Ciudad de la Justicia, que todos sabemos que las promesas de inversión acaban con un agujero de 105 millones de euros. Se pueden encontrar conexiones intermedias donde se resuelva la conexión de los dos lados de la vía del tren sin necesidad de meternos en una losa de 900 millones de euros.

–Es posible arreglar el norte sin BBVA y San José?

–No estamos en ese debate. El BBVA tiene unos derechos adquiridos a la hora de gestionar este ámbito, pero nosotros no podemos comprometer el futuro de la ciudad atendiendo a un contrato que tenga el BBVA con el Ministerio de Fomento. El problema no es de inversión, sino de acuerdo entre administraciones, el Ayuntamiento con Fomento y la Comunidad sobre qué modelo de desarrollo queremos para el norte de la ciudad.

–¿Les presionan con la cláusula del contrato de aprobarlo antes de diciembre de 2016 o si no se marchan?

–Si la empresa sigue interesada en desarrollar un proyecto que va a ser importante pase lo que pase, no le queda otra más que asumir las exigencias de las administraciones y en concreto del Ayuntamiento de Madrid.

-¿Florentino Pérez ya le ha avanzado cómo será el nuevo proyecto para el Bernabéu?

-No. No nos han trasladado nada nuevo. Lo que es seguro, tal y como ha ordenado la Justicia y este Ayuntamiento, es que tendrán que ceñirse a su perímetro y no se les cederá suelo público.

–¿Cómo se resolverá la operación Mahou-Calderón después de haberse derogado el artículo de la ley del Suelo que ponía cota a las alturas?

–No lo sé. Es un proceso que genera muy poca seguridad jurídica al conjunto de actores que participan en este tipo de actuaciones y a los ciudadanos

–¿Por qué?

–Da la sensación de que es una ley ad hoc para sacar adelante una serie de proyectos. No es una manera de proceder adecuada. Con Mahou-Calderón ocurrirá como con Chamartín: al final es pagar estadios, infraestructuras, dotaciones, equipamientos con cargo a la edificabilidad. Me parece que esos modelos no solamente no son razonables sino que han fracasado. Creo que los desarrollos de cualquier ámbito dentro de la ciudad tienen que atender a condiciones de racionalidad urbana no a criterios de carácter economicista. Ese modelo no funciona.

–No verá la luz con Ahora Madrid

–No lo sé. Ahora lo que procede es esperar a que se pronuncien los tribunales.

–Sobre Plaza de España, el próximo año solo se definirá el proyecto que se ejecutará, ¿qué es lo que claramente no va a estar igual?

–Planteamos algunas líneas rojas, pero son mínimas. Por un lado, mejorar sustancialmente la movilidad en este ámbito. Por otro, garantizar la accesibilidad universal porque, aunque es un espacio llano, tiene diferencias de nivel inapreciables para buena parte de la gente, pero que generan problemas de accesibilidad. Otra línea roja es no incorporar más plazas de aparcamiento de las que ya tiene el ámbito. Si generas elementos atrayentes, no resuelves ni el problema del tráfico ni del aparcamiento. Lo que queremos es desincentivar el uso del coche.

–Pero Wanda querrá tener aparcamientos para su hotel...

–No es un actor independiente. Tiene que someterse a unas ordenanzas y unos criterios que marca el Ayuntamiento y, en este caso, aunque tendría la obligatoriedad de plantear la dotación de aparcamientos, también puede solicitar la exención de los mismos y nuestro criterio es eximir de esos aparcamientos a todos los edificios que se sitúen en la almendra central. Por tanto, creo que Wanda le parecerá bien porque siempre es un ahorro no construir un parking y avanzar hacia la exención de plazas de aparcamiento. A la city de Londres nadie accede en coche, lo hace en taxi o en transporte público y es a lo que tiene que tender Madrid de aquí a los próximos años.

–La retirada del callejero franquista a nivel de tramitación pasa por su área. ¿El coste para el ciudadano lo tienen calculado?

–No es un problema de coste sino de cumplimiento de la ley. Para el Ayuntamiento es marginal. Estoy convencido de que cualquier ciudadano que viva en la calle Millán-Astray estará deseando quitar de su dirección que vive en esa calle. El beneficio es mucho mayor que en el coste.