Los bomberos trabajan en el socavón que provocó la salida en tromba del agua
Los bomberos trabajan en el socavón que provocó la salida en tromba del agua - JOSÉ RMÓN LADRA

Un millón de vecinos sin agua y un enorme socavón: crónica de una tubería rota en Madrid

La rotura de un conducto de 1.600 milímetros de diámetro a la altura de Sanchinarro dejó ayer por la mañana sin servicio a un millón de habitantes en la zona este

MADRIDActualizado:

Mañana de «secano» en la zona este de Madrid. Alrededor de un millón de vecinos de seis distritos -Villa de Vallecas, Barajas, Hortaleza, San Blas, Ciudad Lineal y Vicálvaro- y tres municipios limítrofes -Alcobendas, Paracuellos del Jarama y Coslada- se levantaron ayer sin suministro de agua tras la rotura de una gran tubería de abastecimiento a la altura de Sanchinarro. La avería, catalogada de «incidencia fortuita» por parte del Canal de Isabel II, tuvo lugar sobre las 5.30 horas en un descampado, entre las vías ferroviarias de Cercanías y un Centro de Operaciones de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT).

Pese a que el servicio de agua fue restablecido en su totalidad a primera hora de la tarde, los técnicos de la compañía se afanaron durante toda la mañana en reconducir el suministro y restaurar la normalidad, de manera escalonada, en los hogares afectados. «Lo primero que hemos hecho es tratar de aislar la rotura por medio del cierre de válvulas y, una vez localizada, dejar el tramo dañado del conducto sin paso de agua», señalaba ayer sobre el terreno el jefe de área de conservación del Canal, Carlos Ramírez.

Tras ello, los operarios desplazados comenzaron a distribuir el líquido por otras ramas auxiliares gracias a un «sistema de mallado» que permite reconducir el tránsito ante este tipo de tesituras «que ponen en riesgo» gran parte de la red. «La tubería dañada cuenta con otra gemela que continúa en funcionamiento», proseguía Ramírez, al tiempo que indicaba que las dos cañerías, de 1.600 milímetros de diámetro y un caudal aproximado de 3 metros cúbicos por segundo, son dos de las arterias principales de la ciudad.

La zona donde tuvo lugar la rotura de la tubería
La zona donde tuvo lugar la rotura de la tubería - JOSÉ RAMÓN LADRA

Socavón de 20 metros

La salida en tromba del agua anegó, además, una extensa área de superficie y provocó diversos daños en la red de alcantarillado, de los cuales, el más notorio fue un socavón de 10 metros de diámetro y 20 de profundidad en el interior de la glorieta que conecta las avenidas de Niceto Alcalá Zamora y Francisco Pi y Margall. Los Bomberos se vieron obligados a acordonar el perímetro y el tráfico fue cortado debido al riesgo de nuevos desprendimientos. El hundimiento ocurrió en torno a las 9 horas, a unos 300 metros de la «zona cero». Pasadas las 13 horas, el jefe de guardia de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, José María Nadal, daba por controlada la situación; si bien remitía al veredicto de los técnicos del Canal y de las empresas contratadas para la conservación y reparación la decisión de levantar las medidas de prevención adoptadas.

La Junta de Distrito de Vicálvaro, a través de las redes sociales, fue la primera en comunicar los cortes. Los vecinos buscaron agua en algunas de las fuentes públicas a pie de calle, en las que aún corría un pequeño hilo. El pánico a un corte prolongado durante horas provocó que muchos supermercados vieran agotadas sus reservas de agua embotellada.

Los barrios más afectados fueron San Blas, Pueblo Nuevo, Barrio de La Concepción, Ciudad Lineal, Vicálvaro, El Carmen y Las Rosas. «Al principio, salía un poco de agua; pero después de desayunar, cuando he entrado en la ducha, ya no caía nada», explicaba Virginia Soriano en una cafetería cercana a su lugar de trabajo. Precisamente, algunos negocios como el bar de Juan Manuel Durán no corrieron la misma suerte. «Hemos tenido que cerrar a media mañana porque era imposible trabajar sin agua. El lavavajillas no te aclara, la cafetera no te carga y la máquina de hielo tampoco funciona», explicaba entre evidentes signos de preocupación.

Otros aprovecharon las fuentes más próximas para llenar algunos bidones y acometer así sus quehaceres diarios. «Como no sabemos cuándo va a volver el agua, he bajado para llenar unas cuantas botellas y dejarlas en casa por si acaso», advertía un hombre de mediana edad en un parque de la calle de José del Hierro.

Fruto del vaciado de los canalones, la presión del agua tardó en llegar a las casas y algunos vecinos notaron un color extraño a la hora de abrir de nuevo el grifo: «Al principio, salía amarilla, como si estuviera llena de tierra», incidía un joven. Para paliar la falta de agua en los denominados «puntos sensibles», trabajadores del Canal de Isabel II proporcionaron garrafas a los centros sanitarios, asistenciales y educativos damnificados. La empresa pública lamentó en un comunicado las molestias ocasionadas a los ciudadanos.

El cráter, de 20 metros de profundidad
El cráter, de 20 metros de profundidad - GUILLERMO NAVARRO

Trabajos de reparación

El jefe de área de conservación del Canal descartó cualquier tipo de sabotaje («ha sido una rotura fortuita» ) y señaló que la tubería reventada no tiene «más de 30 años». Respecto al cráter abierto, precisó también que «se trata de un daño colateral» debido a que la cantidad de agua derramada «ha entrado en un colector que pasa por la zona, y en aquel punto se ha roto». Los servicios técnicos deberán ahora determinar las causas y proceder a la reparación, tanto de la arteria de suministro de agua potable como del colector de aguas residuales. En ese sentido, fuentes de la compañía calculan que los trabajos podrían extenderse cerca de una semana.