Uno de los convoyes del Metro que contienen elementos con amianto (señalados con una etiqueta roja y la letra «a»), en los talleres de mantenimiento
Uno de los convoyes del Metro que contienen elementos con amianto (señalados con una etiqueta roja y la letra «a»), en los talleres de mantenimiento - GUILLERMO NAVARRO

Metro ha retirado 43 trenes desde 2017 por contener piezas de amianto

La viuda del trabajador fallecido por asbestosis hace seis días: «Eché de menos una corona de Metro, que no mandó ninguna»

MADRIDActualizado:

Desde que comenzó el plan de desamiantado en el Metro de Madrid, en 2017, han sido retirados del servicio un total de 43 trenes, según afirmó este miércoles en la comisión que investiga la aparición de amianto en el metropolitano el gerente de Explotación Ferroviaria de Metro, Carlos Cuadrado. Algunos de estos convoyes se han vuelto a poner en servicio una vez quedaron libres de elementos con amianto, aunque el directivo no pudo precisar cuántos. Hay en total 310 trenes para efectuar el servicio en hora punta, por término medio, aunque pueden fallar algunos de ellos por averías o incidencias varias.

Cuadrado ha insistido en que en Metro no se hablaba del asunto del amianto, y él no supo de su presencia en unidades móviles hasta «primer trimestre de 2017». Nunca, dijo, ni sus superiores - Ignacio González Velayos, Juan Bravo o Borja Carabante- ni ninguno de sus subordinados le habló de la presencia de amianto en Metro «como un problema que hubiera que gestionar».

No obstante, tanto él como el expresidente y exconsejero-delegado de Metro, Juan Bravo, que también compareció el miércoles en la comisión sobre el amianto de la Asamblea, reconocieron que las licitaciones de obras tanto en la línea 1 como en las de las cocheras de la Plaza de Castilla se incluyeron «cláusulas preventivas» por si aparecían elementos que contuvieran amianto.

«Mi marido sólo era un número para ellos»

Eugenia Martín, viuda del trabajador de Metro fallecido la pasada semana a causa del amianto, asistió como invitada a la comisión sobre el amianto, y al finalizar la misma se lamentó por la falta de atención recibida por parte de la empresa. «Eché de menos una corona de Metro, que no mando ninguna».

Agradeció «enormemente a todos los compañeros y a todas las personas que se solidarizaron con mi marido el día que falleció, y el paro que hicieron», así como el «apoyo que nos dieron ese día decenas de compañeros que se trasladaron al tanatorio».

En cuanto al contenido de las comparecencias que escuchó, criticó que «todo el mundo está eludiendo responsabilidades», ya que al hilo d elas declaraciones, dijo, pareciera que «en Metro nadie sabía nada de nada, nadie había visto nada y nadie sabe determinar quién puede ser el responsable de todo esto».

Tiene confianza en que finalmente haya justicia «en todas las partes, en la comisión, en la Fiscalía y en los juzgados». Su marido y ella misma, dijo, sufrieron «una gran decepción con Metro porque nos dimos cuenta que mi marido para ellos solo era un número».

Sindicatos

Teodoro Piñuelas, secretario general de UGT en la compañía metropolitana, dijo que Bravo «no ha reconocido que en su etapa le ocultaron un informe que llegó del trabajador al Servicio de Inspección en el que se ponía de manifiesto que tenía una enfermedad por exposición al amianto».

Francisco Javier del Llano, presidente del Comité de Empresa de Metro y vicesecretario del Sindicato de Maquinistas, manifestó que la comparecencia de Bravo «ha sido como la de todas las personas que han comparecido, quienes han dicho que desconocen los hechos».

Juan Carlos de la Cruz, secretario general de CCOO de Metro, denunció la «negligencia» por parte de la compañía y destacó que «se está demostrando», por lo dicho por los comparecientes a las distintas sesiones de la comisión de investigación, que «nadie quiere asumir responsabilidades y nadie conocía la existencia de amianto».