Viajeros tomando el Metro en Madrid
Viajeros tomando el Metro en Madrid - MAYA BALANYÁ

Metro reconoce un cuarto enfermo por amianto y los sindicatos piden investigar dos casos más

«Esto es la punta del iceberg», avisan las organizaciones, que piden compensar a los empleados afectados

MADRIDActualizado:

Tres casos reconocidos de enfermedad por contacto con el amianto –uno de ellos, el trabajador que falleció el jueves– y un cuarto que se comunicará oficialmente el lunes por parte de Metro es el balance de lo que ocurre, hasta la fecha, en relación con este problema en el más importante transporte público madrileño. Y según los sindicatos, esto sólo es «la punta del iceberg». Algunos de ellos ya piden a la empresa compensaciones e indemnizaciones para los trabajadores afectados, así como medidas efectivas para eliminar los elementos que contengan este material y puedan existir aún en trenes o estaciones.

Los expertos señalan que el tiempo que transcurre desde la exposición al material tóxico y el desarrollo de la enfermedad puede ir de 10 a 30 años, lo que dificulta su reconocimiento como enfermedad laboral porque muchas veces los afectados ya están jubilados. Los sindicatos alertan: Juan Carlos de la Cruz, de CC.OO., habla de dos empleados fallecidos por cáncer pulmonar que podría haberse debido al amianto, y Juan Antonio Ortiz, del Sindicato de Conductores, menciona a otro operario que trabajaba en la misma zona que el fallecido y que «ayer mismo nos enseñaba radiografías con unas manchas sospechosas en el pulmón».

Retirando piezas desde 1992

Metro comenzó a retirar piezas de amianto de algunos elementos –como las zapatas de los frenos– en 1992, por recomendación de la Unión Internacional del Transporte Público (UITP). Y organizó reuniones para establecer más medidas por el mismo motivo en 2003. Pero es ahora, en 2018, cuando se han reconocido oficialmente los tres casos –cuatro con el del lunes próximo– de enfermedad profesional relacionada con la manipulación de amianto. Todos del mismo perfil: empleados que comenzaron a trabajar en torno a 1975-1980 en la empresa, en material móvil o escaleras automáticas.

Este año es también cuando la Inspección de Trabajo ha impuesto dos sanciones a la compañía: por demorar durante dos años el registro de uno de estos casos como enfermedad profesional, y por no adoptar medidas suficientes para evitar la exposición al amianto de sus trabajadores. Y también es este año cuando la Fiscalía ha abierto diligencias penales por si se hubieran producido delitos contra los derechos de los trabajadores.

Plan de desamiantado

El amianto fue profusamente utilizado en la industria de todo el mundo durante décadas, por sus excelentes condiciones como aislante. Hasta que comenzó a detectarse su pernicioso efecto sobre la salud de quienes lo manipulaban: decenas de fallecidos por la causa en grandes fábricas como Uralita, en Getafe, o 54 víctimas mortales reconocidas en CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) desde 1987, sólo por citar dos ejemplos.

Los sindicatos de Metro han exigido soluciones a los responsables de la compañía para acabar con este problema. Hay en marcha un plan de desamiantado dotado de 140 millones de euros para trabajar en los próximos años en 53 estaciones de la red donde aún queda amianto. Se han retirado los «apagachispas» de los trenes de las series afectadas, la 2000 y la 5000, y ahora se están eliminando las placas de amianto en las cabinas de conductor de algunos coches.

Una comisión de seguimiento vigila el cumplimiento del plan. De ella no forman parte ni CC.OO. ni el Sindicato de Conductores por considerar que se creó «con fines políticos». Teo Piñuelas (UGT) cree que el del amianto es «un problema que estaba latente y ahora ha saltado». Las responsabilidades «ya las determinará el juez; mientras –propuso–, busquemos soluciones».