El menú vegetariano de la familia Lee

La Guardia Civil encuentra en el interior de la casa numerosas cajas de frutas y verduras y decenas de latas de comida preparada

JOSÉ M. CAMARERO | MADRID
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El equipo de investigaciones de la Guardia Civil que este fin de semana ha rastreado hasta el último palmo de la vivienda de la familia Lee, en San Martín de Valdeiglesias, ha descubierto una importante cantidad de alimentos distribuidos por toda la casa. Sobre todo, había frutas y verduras, pero en general la mayoría de los alimentos se encontraban apilados entre cubos de basura y una gran falta de higiene.

Durante el registro, las escaleras de acceso a la vivienda, la rampa del garaje y cualquier rincón del patio se llenaron de bolsas y cajas de alimentos.

Hay que recordar que los primeros datos de la autopsia apuntan a una intoxicación alimentaria como posible causa de las muertes de Pi Kun Lee (así se llamaba el padre) y dos de sus hijos, de apenas 9 y 4 años.

A tenor de los alimentos que los agentes de la Benemérita incautaron el menú de la familia Lee estaba formado, sobre todo, por verduras, debido a su condición de vegetarianos. No faltaban cebollas, ni pimientos, base de muchos platos asiáticos; tampoco determinado tipo de hongos, entre ellos setas; ni verduras, como las coles; u hortalizas, como las lechugas. Las naranjas eran, al parecer, la fruta más consumida por los integrantes de esta familia.

Además, sorprendía la cantidad de comida enlatada que los agentes de la Guardia Civil encontraban en la vivienda. Parte de esos alimentos precocinados eran, precisamente, de origen asiático. Sobre todo, había decenas de botes de salsas con las que se condimentan las comidas de estos lugares. Y todo, a gran escala: en el porche de la vivienda había numerosas cajas de frutas y verduras de gran tamaño.

Grandes compras

«Esto parece un almacén», comentaban algunos vecinos de la zona. «Yo siempre recuerdo que hacían una compra muy grande y me sorprendía», explica una de las cajeras del supermercado al que la familia solía acudir. «Se gastaban mucho dinero y venían muchas veces», comenta esta dependienta.

De hecho, en los últimos días, apenas salían de la vivienda y, si lo hacían, era rápidamente, «como para que nadie les viera», comenta Juan uno de los residentes en la zona donde se encontraba la vivienda de la familia taiwanesas.

Los agentes de la Guardia Civil rastrearon todas las estancias de la casa, tomaron muestras de numerosos objetos e incluso analizaron los objetos que encontraron dentro de la furgoneta que utilizaba el padre fallecido para transportar ropa y otros objetos hasta las tiendas asiáticas de la capital. El colchón donde, posiblemente, habían encontrado los cadáveres, también fue examinado a fondo.

Una familia «sencilla»

Los vecinos también mostraban ayer su sorpresa ante todo lo que estaba ocurriendo. El matrimonio, que se comportaba «con mucha sencillez», según relata una vecina, Eugenia, había cambiado su actitud radicalmente. Ni se paraban a hablar con nadie ni hacían más vida fuera de casa que la estrictamente necesaria. «Yo creo que lo estaban pasando muy mal económicamente y nos podían haber pedido ayuda», se lamenta esta vecina.

Aunque el padre de familia, Pi Kun Lee, se desplazaba habitualmente a los polígonos industriales de alrededor de Madrid para adquirir material y repartirlo por las tiendas asiáticas de la región, «siempre venía a dormir a casa», indica Manuela, otra vecina. «Sin embargo, desde hace unas semanas, pasaban dos y tres días, y no le veíamos nunca por aquí», explica.

«Él era el que hablaba más con la gente, porque manejaba mejor el castellano», según afirma Ángela. «Pero ella era también muy amable con todo el mundo, aunque últimamente sólo se dedicaba a decir hola y adiós», explica esta vecina de San Martín, aún conmocionada, como el resto del pueblo, por el suceso.