Memoria histórica: La oposición bloquea la maniobra de Carmena para controlar el callejero

Ciudadanos, PSOE y PP consiguen que el Pleno recupere, como acordaron, la última palabra en los cambios

El sector radical de Ahora Madrid reta a la alcaldesa al cuestionar al Comisionado de Memoria Histórica

MADRIDActualizado:

Esta vez la jugada no le ha salido bien al equipo de gobierno de Ahora Madrid. Si la política fuera un juego de cartas, por ejemplo el mus, el órdago a la grande de Carmena y los suyos para reservarse la última palabra sobre los cambios en el callejero franquista se ha caído, como se dice en Castilla, con todo el equipo. De hecho, la maniobra para ignorar la decisión de los grupos políticos, que acordaron en junio y por unanimidad que cualquier cambio en este sentido tendría que ser respaldado por la mitad más uno de los concejales de Cibeles, ha unido en lo esencial a Ciudadanos, PSOE y PP, que han conseguido que el Pleno retome la decisión final sobre los cambios en la nomenclatura de las calles.

En el camino, Ciudadanos registró tres enmiendas; el PSOE, otras tres; mientras que el PP se decantó por una enmienda a la totalidad sobre la modificación parcial de Ahora Madrid sobre la ordenanza que rige los cambios en la denominación de las calles de la capital. Naranjas, rojos y azules comparten lo básico: el visto bueno definitivo del cambio de nombre de una calle, y menos en materia de Memoria Histórica, no podía ser cosa de la Junta de Gobierno, compuesta únicamente por ediles de Ahora Madrid. Por ello, mediante sus votos harán añicos el punto cinco de la «disposición final primera», donde el equipo de Carmena pretendía que la aprobación definitiva de la denominación de las calles corriera a cargo de la Junta de Gobierno, en lugar de decidirse en virtud de los votos del Pleno.

«Eso se votó por unanimidad», recuerda Sofía Miranda, concejal de Ciudadanos, muy crítica con la maniobra que ha intentado -a la postre sin éxito- la corporación municipal: «Ahora Madrid ha demostrado que no cumple con lo aprobado en el Pleno. De hecho, como ha ocurrido en esta ocasión, lo retuerce hasta convertirlo en lo contrario a lo que hemos votado para adaptarlo a su ideología y a sus intereses políticos». Para no incurrir en ningún defecto de forma, el quinto punto se reescribirá para que no haya dudas de que el visto bueno depende del Pleno. Según explicó Mar Espinar, concejal del PSOE, a este diario, el texto final de la modificación irá en la línea de que «la Junta de Gobierno sólo certificará lo que determine el Pleno».

Una vez salvado el escollo más grande que Ahora Madrid puso en este camino, el consenso entre la oposición toca a su fin. Esto se debe a que en el apartado segundo de dicha «disposición final primera» surge un punto de disensión importante entre los grupos, que no han logrado ponerse de acuerdo, al menos al cierre de esta edición. Aquí, el equipo de gobierno estimó que sería necesario que, una vez que el Comisionado de Memoria Histórica diera su valoración sobre las propuestas de cambio de nombre, el Tercer Teniente de Alcalde -es decir, Mauricio Valiente- remitiría este dictamen a los concejales-presidentes de los 21 distritos -todos ellos de Ahora Madrid- para que formularan las observaciones que consideraran oportunas.

Pues bien, Ciudadanos y PP consideran que esta vuelta de tuerca deslegitima al Comisionado de Memoria Histórica, por lo que en la comisión de hoy no votarán a favor de otra enmienda registrada por el PSOE al respecto, que incluso va un paso más allá al apostar por que las juntas de distrito en su totalidad formulen las enmiendas pertinentes a los dictámenes del Comisionado. «Buscamos no dejar a los concejales-presidentes toda la potestad para hacer las enmiendas y que sean las juntas con todos los grupos políticos las que lo hagan», confirma Espinar, que encontró un socio distinto para esta batalla.

Pulso de los radicales

Efectivamente, el PSOE conseguirá sacar adelante esta enmienda con la ayuda de Ahora Madrid para disgusto de Ciudadanos y PP. «Va en contra de nuestras enmiendas», explica Miranda, quien interpreta que, con este movimiento, en el que los políticos de los distritos pueden hacer críticas a los dictados del Comisionado, se cuestiona esta figura, impulsada por Carmena. «A muchos concejales de Ahora Madrid no les gusta el Comisionado. Esto es un pulso a Carmena», considera Isabel Rosell, concejal del PP, que acto seguido pasa lista a los ediles díscolos: «La señora Mayer ya lo cuestionó; Galcerán, a pesar del Comisionado, ha cambiado calles; y luego está el concejal de Vicálvaro, Sánchez Mato, que también la tuvo con las Brigadas Internacionales».

Lo mejor de todo es que este embrollo se podría haber evitado si Ahora Madrid hubiera respetado lo acordado por unanimidad en el Pleno.