Medio Ambiente cierra una factoría de Tudor porque contaminaba

Es una medida cautelar para que la empresa deje de triturar plomo a cielo abierto e instale medidas de seguridad, pero «no porque hubiera peligro para los vecinos de Torrejón de la Calzada»

E. MOHÍNO
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MADRID. La factoría de Tudor en Cubas de la Sagra, localidad vecina de Torrejón de la Calzada, no podrá ejercer su actividad hasta que no dote a sus instalaciones de medidas de seguridad que eviten la emisión no controlada de partículas contaminantes. La Consejería de Medio Ambiente le ha comunicado la suspensión temporal de la autorización para gestionar residuos peligrosos hasta que no acredite que cumple la normativa vigente.

Tudor tiene desde hace décadas una fábrica en la que recicla baterías usadas para la obtención de plomo que a su vez sirve para generar nuevos acumuladores. Tras varias inspecciones, Medio Ambiente comprobó que en esta cadena productiva se cometían operaciones contaminantes, como la trituración del plomo a cielo descubierto.

Suspensión temporal

El director general de Calidad y Evaluación Ambiental de la Comunidad, Ignacio López-Galiacho, señaló a ABC que si bien el grado de contaminación no era tan elevado como para haber intervenido antes, pues no ha habido riesgos para la salud de los vecinos, Tudor no puede mantener su actividad sin antes corregir estas deficiencias.

En concreto, debe acometer medidas como el total cerramiento de la nave, la dotación de sistemas de ventilación y depuración del interior del edificio o la instalación de unas estructuras adecuadas para la evacuación del aire.

Ante las posibles voces que recuerden el perjuicio para los trabajadores de la compañía, López-Galiacho insiste en que la única responsabilidad hay que achacársela a Tudor. «Nosotros no estamos clausurando la factoría, pero hoy por hoy no puede seguir realizando su actividad hasta que no nos aseguremos de que se sigue la ley. Vamos a ser muy duros en esto», dijo.

Se trata de una medida cautelar que se enmarca en el expediente abierto contra Tudor en Medio Ambiente, que previsiblemente acabará en sanción. Sin embargo, ya ha levantado reacciones de uno y otro signo. Por un lado, los vecinos y las corporaciones de los municipios afectados, que han protagonizado múltiples protestas por los malos olores y los humos, están satisfechos pero reclaman el cierre definitivo. Por otro, Tudor incide en el impacto en el resto de sus fábricas.