La mayoría de sanciones es para la caza; el pago más alto, para una gravera

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La Dirección General de Promoción y Disciplina Ambiental, dependiente de la Concejalía de Medio Ambiente, explicó ayer que la sanción económica más alta impuesta en 2002 correspondió a la gravera Peñalver, de Daganzo, de 1,2 millones de euros, mientras que en el capítulo de las medidas cautelares resaltó las actuaciones seguidas en la empresa Danone, en Tres Cantos, así como en la fábrica de Tudor.

Su director general, Antonio Lucio, también señaló que el mayor número de infracciones contra el medio ambiente se dio en el ámbito rural, y más concretamente en las actividades relacionadas con el ocio, sobre todo la caza. Allí se registraron la mayor parte de las sanciones, aunque los atentados contra la Ley Forestal fueron más castigados económicamente. Igual ocurre en el ámbito urbano, donde los residuos no peligrosos sufrieron más sanciones pero menos pena económica que los residuos con peligro.

La Comunidad de Madrid es la única de todo el país que ha dado rango de dirección general a la disciplina ambiental. Su responsable, Antonio Lucio, también destacó que «ha crecido el interés de las empresas por el medio ambiente», y que la Ley de Evaluación Ambiental de la región, aprobada el pasado 2002, sanciona «también» a las administraciones públicas.