Cae la mayor banda de «narcos» chinos de España con 35.000 pastillas de éxtasis

G. D. OLMOMADRID. Las mafias chinas amplían sus negocios y extienden sus tentáculos al narcotráfico. La caída de la mayor red de traficantes chinos de España ha destapado la entrada en este mundo

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G. D. OLMO

MADRID. Las mafias chinas amplían sus negocios y extienden sus tentáculos al narcotráfico. La caída de la mayor red de traficantes chinos de España ha destapado la entrada en este mundo, inédita hasta ahora, de bandas de dicha nacionalidada. Al amparo de oscuras tramas -con frecuencia relacionadas con las temibles «triadas»-, Madrid se ha convertido en los últimos años en una de sus bases de operaciones. Sin embargo, la droga parecía quedar fuera de sus operaciones delictivas.

La red desarticulada por la Policía Nacional operaba en gran parte de la geografía nacional y se extendía a países como Italia o Portugal. La banda introducía además inmigrantes clandestinos en España y les obligaba a llevar consigo alijos de droga a cambio de facilitarles el viaje y documentación falsa.

Lo que no pudo evitar la Policía fue la intoxicación de muchos consumidores a los que la banda vendió droga adulterada, hecho que desencadenó la primera fase de la operación «Salitre» a finales del mes pasado. Dicha operación, de la que ya informó ABC, se saldó con la detención de seis personas. El pasado jueves fueron detenidas otras catorce. Al cabecilla de la banda le fueron intervenidas 5.000 pastillas de éxtasis. En total han sido aprehendidas 35.000. La irrupción de las mafias chinas en el negocio del narcotráfico augura un nuevo reto para las Fuerzas de Seguridad.

Las investigaciones arrancaron en el marco de un sumario instruido por la Audiencia Nacional en relación con una organización dedicada a la falsificación de tarjetas de crédito. La operación fue desarrollada por los agentes del Grupo XX de la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (Udyco), especializados en la persecución de las mafias chinas.

La pista del kin

Los detenidos en la primera fase fueron acusados de distribuir una droga conocida como «Calvin Klein», una peligrosa mezcla de cocaína con ketamina. Siguiendo la pista de uno de los implicados, A. Ming, los agentes comprobaron que adquiría ingentes partidas de Kin, una sustancia veterinaria empleada en la fabricación de la ketamina. Sin embargo, Ming ni es veterinario ni tiene ocupación conocida alguna. Los funcionarios comprobaron que ni siquiera tenía un domicilio fijo en España, sino que vivía a caballo entre nuestro país y Holanda. Cuando estaba en España era frecuente que durmiera en locutorios regentados por alguna de sus amistades. Pronto se revelaría que este dato no era en absoluto casual. En Holanda, dada la mayor permisividad de su ordenamiento jurídico, resulta más asequible proveerse de éxtasis y marihuana, otros de los productos ofertados por la red desarticulada.

Las pesquisas desvelaron que Ming y sus compinches viajaban en avión o en autobús a nuestro país, transportando la droga en sus equipajes. Fuentes policiales explicaron que estos presuntos delincuentes no se complicaban en exceso la vida a la hora de ocultar su mercancía y reconocieron que pudieron introducir grandes cantidades a través del aeropuerto de Barajas. En el momento de su detención, Ming portaba consigo nada menos que 5.000 pastillas de éxtasis.

Aunque la banda de Ming lllevaba tiempo en el punto de mira de los investigadores, estos se decidieron a realizar detenciones después de comprobar que algunas de las dosis distribuidas en Sevilla, al estar en mal estado, habían producido vomitonas entre los consumidores. Los funcionarios, que tenían intervenidos los teléfonos de los presuntos criminales, averiguaron que todo un lote había resultado «defectuoso» y se decidieron a precipitar las detenciones ante el riesgo de que los «efectos secundarios» del «género» dañado llegaran a mayores. Fue entonces cuando la Policía detuvo a las primeras seis personas. Fuentes policiales no descartaron que existan más lotes de droga adulterada en el mercado negro.

La red criminal elaboraba el kin que «importaba» en un chalé habilitado al efecto con el que contaba en la localidad madrileña de Torrejón de la Calzada. Así se obtenía una droga que era después enviada al extranjero y a otras provincias de España. La Policía la ha detectado en la zona de Sevilla y Barcelona, y en Italia y Portugal. Según los expertos policiales, estaríamos ante una verdadera multinacional del delito, ya que se sospecha que también podía tener conexiones con redes criminales instaladas en China.

Karaokes y discotecas

En Madrid, el área de influencia de Ming y sus secuaces se centraba en karaokes y otros lugares de ocio frecuentados por la comunidad china de la capital, que era su fuente de clientes casi exclusiva. La ketamina es una sustancia que en los últimos tiempos causa furor entre los jóvenes chinos y gana terreno en la noche madrileña. En esa misma zona contaban con centros de operaciones en pisos en las calles de Dolores Barranco, Olvido y Ferroviarios, todos en la zona de Atocha. En las investigaciones ha colaborado también el Grupo V de Extranjería y Documentación.

El presunto jefe de la banda portaba en el momento de su detención un pasaporte falso. También se ha intervenido una pistola.