Matricular el coche en un «paraíso fiscal» de la región ahorra hasta un 84 por ciento en impuestos

MERCEDES CONTRERAS/
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Pagar hasta un 84 por ciento menos por el impuesto municipal sobre vehículos es algo totalmente posible, y legal, en nuestra Comunidad. Las grandes flotas de vehículos, o los particulares, sólo tienen que empadronarse en alguno de los 10 pueblos que, según Automovilistas Europeos Asociados (AEA), se han convertido en auténticos «paraísos fiscales» al cobrar un tarifa inferior no sólo a la media madrileña sino a la media nacional.

Los habitantes de Robledo de Chavela, Colmenar de Arroyo, Redueña, Moralzarzal, Torrelaguna, Venturada, Patones, Aldea del Fresno, Humanes y Pinto han visto como, en los últimos años, su censo de población real no sufría apenas variación, mientras su parque automovilístico se disparaba.

Por este impuesto la Comunidad de Madrid recauda 210 millones de euros anuales y la ley permite a cada Ayuntamiento fijar libremente su tarifa dentro de unos márgenes. «Esta discrecionalidad es la que ha dado lugar a esos paraísos fiscales», según Mario Arnaldo, presidente de AEA.

Quince coches por habitante

El estudio realizado por esta entidad es bastante significativo. Un vehículo de tipo medio, por ejemplo de 11 caballos de potencia fiscal, paga en el Ayuntamiento de Madrid 56 euros, mientras que el recibo de Robledo de Chavela se reduce a 8,52. Nada menos que un 84 por ciento más barato. Si tiene entre 12 y 15,99 caballos, en Madrid capital se paga 121 euros; en Robledo 17,99.

El efecto «llamada» se ha dejado sentir. Así, en los tres años en que se centra el estudio, entre 2000 y 2002, el censo de población de esta localidad creció en un 13,67 por ciento mientras que el parque automovilístico lo hizo en un 2.572 por ciento. Es decir, para una población de 2.645 habitantes existían matriculados, en el año 2002, 40.468 vehículos, lo que supone, nada menos, que 15,3 coches por cada habitante.

«Esta tendencia -dijo Mario Arnaldo- se ha mantenido. Se ha originado, incluso, una competencia entre los pueblos para convertirse en domicilios de conveniencia. Se recibe el dinero del impuesto pero no necesitan más infraestructuras ya que esos coches no circulan realmente por allí, ni obligan a construir aparcamientos nuevos». El origen de este fenómeno lo centra AEA en la eliminación del indicativo provincial de las matrículas españolas, que ocurrió en septiembre de 2000.

«Quienes han iniciado este éxodo -afirmó Mario Arnaldo- han sido los propietarios de grandes flotas de vehículos destinados al alquiler y al renting. Antes, era normal que el cliente solicitara un coche matriculado en la zona, lo que obligaba a estas empresas a diversificar la matriculación por todo el territorio y les suponía un coste añadido enorme. Ahora, eliminado el indicativo, lo que hacen es centralizar la matriculación en el ayuntamiento más barato». «Para los dueños de estas empresas -añadió- es un gran negocio ya que podemos hablar de flotas de 100.000 vehículos, pero también lo es para los pueblos afectados».

Competencia entre pueblos

«No hay más que pensar -afirmó-en una pequeña localidad que no tenga más de 200 vecinos y con unos presupuestos muncipales mínimos. La llegada de una de estas empresas, con sólo 50.000 coches, a 8,52 euros (mínimo legal para un vehículo medio) le supondría al pueblo un ingreso de 426.000 euros, unos 70 millones de pesetas».

Para los particulares es algo más difícil por el empadronamiento pero, pese a ello, también se produce el fenómeno, mucho más cuando se tiene cerca del pueblo una segunda residencia.