DE SAN BERNARDO

Más de 50 niños se quedarán en la calle al «quebrar» su guardería antes de fin de curso en Pozuelo

Los padres creen que todo obedece a una operación inmobiliaria. «Abrieron el plazo de matriculación, no tiene sentido»

MadridActualizado:

Los padres del más de medio centenar de niños de 0 a 3 años que acuden a la escuela infantil TrisTras, situada en el municipio de Pozuelo de Alarcón, están indignados. ¿El motivo? Sus hijos se quedarán en la calle el próximo 31 de mayo. El centro echará el cierre a un mes de que acabe el curso escolar, no esperará un día más.

La inesperada noticia les fue notificada el martes pasado, justo después de las vacaciones de Semana Santa, a través de un escrito que la dirección dejó en el casillero de los pequeños sin haber dado explicaciones previas al respecto. La información cayó como una bomba.

«Yo no daba crédito cuando leí que mi hijo y los demás se quedaban sin guardería de un día para otro», explicó a ABC Estrella Benarroch, portavoz de los afectados. Ni ella, ni el resto de madres que al enterarse de la noticia, se quedaron estupefactas y crearon un grupo de WhatsApp para informar y coordinar sus acciones.

En la misiva del centro, fechada el 22 de abril, la escuela justifica el cese de la actividad en las sucesivas pérdidas económicas que les habría llevado a la quiebra y a disolver la sociedad, así como a la rescisión del contrato de arrendamiento que tenía la propiedad, manifestó Benarroch.

Esta, tras criticar la manera en la que les fue comunicada la noticia y el escaso margen de tiempo, cuestionó, en nombre de los padres, las razones que arguyen los propietarios de TrisTras, situada en la calle de del Infante Alfonso de Borbón, 7.

No se entiende tanta prisa

«Pensamos que no es posible que no puedan cubrir costes porque tienen muchos alumnos; sospechamos que detrás puede haber intereses inmobiliarios», precisó Benarroch. Aludió a la supuesta venta del terreno alquilado a la guardería a la constructora que va a edificar justo en el solar aledaño, vinculada a los dueños de TrisTras», indicó. A su juicio, debe vencer ya el plazo otorgado para que comiencen las obras y por eso tienen que dejar libre el centro en el que está el suelo.

A los padres de la escuela infantil les cuesta comprender los motivos que esgrimen los dueños para justificar el cierre con tanta prisa porque no parece que se ajusten a la realidad. Entre otras razones, aluden a que en marzo pasado mandaron a todas las familias una carta, avisando de la apertura del plazo de matrícula para el próximo curso escolar 2019-20. «¿Si hay pérdidas, cómo se explica esto? No tiene sentido. Es absurdo y denota improvisación». La portavoz de los padres agregó que algunos ya pagaron la reserva. Ella no, porque su hijo acababa este año.

TrisTras lleva doce años funcionando y, por lo que ellos tienen entendido, va bien; es rentable. «Este año tiene entre 10-14 alumnos por aula, frente a los cuatro o cinco de otros años. Pensamos que no se justifica el cierre por motivos económicos».

Benarroch agregó que este inesperado cierre les deja en una situación muy delicada. «Algunas familias han estado preguntando en guarderías cercanas para buscar una alternativa hasta final de curso pero no hay plaza. Es una faena muy grande. A ver qué vamos a hacer», precisó.

Además, los solicitantes de cheques guardería, cuyo plazo acabó a primeros de mes, tendrán que verse obligadas a hacer nuevos trámites ante el cambio de escuela.

Los padres pedirán hoy a los resposables del centro que esperen a que acabe el curso

Hoy esta previsto que los padres mantengan una reunión con los responsables de la empresa en la que le plantearán una solución. «Nuestro objetivo es que los críos puedan acabar el periodo lectivo, a ver si lo conseguimos con un poco de buena voluntad», manifestaba esta portavoz.

Por si no fuera suficiente, se da la circunstancia de que la directora del centro está de baja por un problema cardíaco. Precisamente ayer la estaban operando: la pusieron un marcapasos. Uno de los tres socios de la guardería la culpó por quitarse de en medio para no dar la cara en estos momentos, un asunto que los padres consideran de pésimo gusto.

«Solo deseamos una tregua hasta el 30 de junio y que nuestros hijos no se queden en la calle. ¡Menuda faena!».