Vendedores ilegales este martes
Vendedores ilegales este martes - Guillermo Navarro

Los manteros regresan a la Gran Vía después del «veto» de Carmena

El sector comercial critica al Ayuntamiento porque, a pesar de la presencia policial, no impide esa práctica ilegal

MadridActualizado:

«Dijeron que volverían y lo han hecho». Eso dice José, que regenta un comercio en la centenaria Gran Vía madrileña. Alude a los manteros, que habían invadido la calle hasta el punto de convertirla en un «bazar»: «Aquí ya nos conocemos todos. Ahora hay menos debido a la constante presencia policial, lo que les hace estar moviéndose continuamente; pero en cuanto los agentes se marchen, los subsaharianos camparán de nuevo a sus anchas. Así me lo han dicho ellos».

Esa era la opinión generalizada ayer en una de las arterias más emblemáticas de la venta ambulante ilegal de la capital debido al continúo trasiego de personas. El «veto» de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se produjo tras el estreno de la remodelada calle; entonces dio órdenes verbales para expulsar al «top manta» de ahí, tal y como adelantó ABC. Para ello, envió nada menos que a todos los agentes salidos de la academia, 139, a la zona de refuerzo para que se dedicaran en «exclusiva» a evitar esa práctica. Pero esa tarea tenía fecha de caducidad: la regidora dijo que estarían hasta el día de Reyes, coincidiendo con el fin de la campaña de Navidad. Y, a tenor de lo que relatan los comerciantes, los grandes afectados por esta competencia desleal que les acarrea pérdidas económicas de entre el 30% y 40%, parece que así ha sido.

El «top manta» ha vuelto con las rebajas, aunque nunca se fue del todo. No solo a la Gran Vía, sino a los aledaños de la Plaza Mayor y la Puerta del Sol. Así lo indica Luis Pacheco, presidente de la Confederación del Comercio Especializado de Madrid (Cocem).

Que estén o no depende de la presencia policial. En la plaza del Callao, el martes al mediodía había una docena de manteros con sus productos en el suelo. Se instalaron allí tras la aparición de los agentes en Primark. Luego, acabaron en Sol, esquivando a los funcionarios. Eran las 12.30.

Ayer, sin embargo, a esa hora no había ningún mantero en esas zonas. En la Gran Vía entre la Red de San Luis y Callao, tres coches patrulla en las aceras de los pares y otro en la de los impares, lo impedían. A ello había que añadir las cuatro parejas de agentes que transitaban a pie (dos por calzada).

«Jamás he visto a tanta policía junta, aunque los ambulantes vendrán en cuanto termine el turno de mañana, a las 14 horas. La misma historia se repite por la noche, coincidiendo con el cierre de los comercios de Preciados, Carmen, Arenal y el fin de la vigilancia policial», explicó María, vigilante de seguridad.

« Cuando más hay es por la tarde y por la noche. Son menos que antes y, como las aceras son ahora mucho más amplias, no están tan agolpados y están menos tiempo», tercia Chema, encargado de una zapatería. Los manteros están al acecho y se llaman por teléfono cuando el territorio está «despejado», indica.

«Pastoreo»

Manuel, encargado de un quiosco de prensa en Sol, explica, de forma gráfica: « La Policía se dedica a pastorearles. Evitan las carreras de antaño. Van en moto detrás de ellos y no le requisan la mercancía. Si alguno de estos vendedores ilegales corre, les indican que no lo haga». A él no le afecta esa actividad porque vende otros artículos, pero dice que el «top manta» da de comer a las mafias, los vendedores son explotados y dañan al comercio con la connivencia de los que adquieren sus productos sin garantías.

«Las vacaciones para nosotros han durado muy poco, como el turrón», precisa Paloma de Marco, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen, Arenal y Adyacentes (Apreca). Critica el dispositivo policial del concejal de Seguridad, Javier Barbero y de Carmena: «De poco sirve si no les ordena que se marchen e impiden esas prácticas».

Luis Pacheco critica la desidia del Ayuntamiento que indigna al sector: «Multan al conductor y hacen la vista gorda en este asunto. Deben hacer cumplir la ley y cortar de raíz la capacidad lucrativa de las mafias y dar una solución al mantero».