Desde sus inicios Mahou se han preocupado por lograr la excelencia en el proceso del tiraje
Desde sus inicios Mahou se han preocupado por lograr la excelencia en el proceso del tiraje - BELÉN RODRIGO
Comercios centenarios

Mahou, la cerveza madrileña

La fábrica de cerveza Mahou nació en Madrid en 1890 haciendo realidad el sueño de Casimiro Mahou. Su familia puso en marcha su idea y hoy es la mayor cervecera del país

MadridActualizado:

Mahou ha crecido con Madrid y sus 128 años de existencia están llenos de anécdotas y curiosidades. Lo que comenzó con el sueño de un hombre, Casimiro Mahou, se ha convertido con el paso de los años en la primera cervecera del país. A pesar de su dimensión y de la entrada de nuevas marcas en la compañía (San Miguel, ALhambra y Solán de Cabras), la familia Mahou es quien controla el negocio. Hay que remontarse a comienzos de siglo XIX cuando Casimiro, de origen galo germano, aterriza en Madrid con la idea de montar un negocio. Natural de la zona de Alsacia, con mucha tradición cervecera, pertenece a una familia de emprendedores. En la capital se casa con Brígida Solana, una madrileña que será decisiva en los negocios familiares cuando se queda viuda. «El primer negocio de Casimiro Mahou se llamó Las Maravillas, una fábrica de papeles pintados fundada con su socio Santiago Ballesteros. Lograron democratizar este producto y fueron proveedores de la Casa Real y de numerosos cafés de la época», explica a ABC Alejandro Sanchís, responsable del archivo histórico de Mahou. El actual mercado Maravillas debe su nombre a esta fábrica.

Brígida Solana (en el centro), viuda de Casimiro Mahou y sus cuatro hijos
Brígida Solana (en el centro), viuda de Casimiro Mahou y sus cuatro hijos - ARCHIVO MAHOU

En el año 1857 Casimiro Mahou abandonó este proyecto y adquirió la finca de Amaniel que no tenía entonces ninguna actividad industrial. Allí instala primero una fábrica de pinturas y barnices, Arco Iris. Pero Casimiro llevaba dentro su sueño de hacer cerveza «y se lo inculca a su mujer y a sus hijos, Alfredo, Luis, Enrique y Carolina. Cuando fallece en 1875 había dejado los deberes bien hechos para que pudieran cumplir ese sueño», aclara el documentalista. Empiezan comprando una fábrica de hielo, Polo Norte, un producto «muy importante en el proceso de enfriamiento de la cerveza», puntualiza Alejandro Sanchís.

Alfredo Mahou Solana, el hijo primogénito, viajó por gran parte de Europa donde encontró, además de su afición por la fotografía (tuvo su propio estudio), al primer maestro cervecero de Mahou, Konrad Stauffer, de origen alemán. En 1890 se abre la fábrica y en 1891 sale al mercado la primera cerveza», apunta el responsable del archivo histórico de la compañía. Aunque Alfredo Mahou es decisivo para este arranque de la fábrica, «la figura que estaba detrás de los negocios familiares era la de Doña Brígida, la mayor impulsora de lo que quería su marido», añade. Crearon la sociedad Hijos de Casimiro Mahou que englobaba, dentro del espacio de Amaniel, la fábrica de pinturas Arco Iris, la de hielo Polo Norte y la de cerveza, El Barril.

El espacio Mahou cuenta con una oferta gastronómica diferente para acompañar a la cerveza
El espacio Mahou cuenta con una oferta gastronómica diferente para acompañar a la cerveza - BELÉN RODRIGO

En sus inicios la cerveza era mucho más cara y se servía habitualmente en los cafés y en el verano en el Retiro. «Se fueron abaratando los costes con la tecnología. En un principio era necesario importar las materias primas (lúpulo y malta). Llegaron a tener en la calle Marcenado una segunda maltería pero aún así no cubrían la demanda», cuenta el historiador. La ciudad fue creciendo y Amaniel no lograba dar respuesta a toda la fabricación por lo que compran las instalaciones en el Paseo Imperial, antes de la construcción del Vicente Calderón. Amaniel se mantuvo como centro logístico hasta su venta a la Comunidad de Madrid. Actualmente se encuentra en dicho espacio el Museo ABC.

Evolución de las botellas Mahou
Evolución de las botellas Mahou - ARCHIVO MADRID

A lo largo de todos estos años ha cambiado en numerosas ocasiones el diseño de la botella y la lata se introdujo en los años 70. «La industria vidriera en España estaba muy atrasada en los inicios de Mahou. Todo el envase era retornable y era muy caro», recuerda el documentalista.

Vínculo con el deporte

Desde un primer momento Mahou tuvo una vinculación especial con el Real Madrid porque el maestro cervecero fue jugador del segundo equipo. Y Alfredo Mahou de la Fuente (bisnieto de Casimiro) formó parte del conjunto blanco de baloncesto. «Desde un comienzo Mahou apoyó a los dos equipos de fútbol de la ciudad, no eran los patrocinios de ahora pero les ayudaba de otra forma. Enviaban, por ejemplo, marcadores», explican desde la compañía. «En la familia había paridad de seguidores de un equipo y otro y la familia era bastante deportista. Crearon un club deportivo Mahou y participaron en el primer club de atletismo», añaden. Hoy Mahou patrocina a todos los equipos de fútbol de primera de la capital y está muy comprometida con el deporte así como con temas sociales y culturales. Carolina Mahou, la hija de Casimiro, fue quien comenzó esa tradición ya que estuvo muy vinculada con asociaciones de ciegos y logró recaudar muchos fondos para ellos.

El espacio cervecero Mahou está situado en la calle Génova número 5
El espacio cervecero Mahou está situado en la calle Génova número 5 - BELÉN RODRIGO

Fórmula de la cerveza

La fórmula de la cerveza Mahou ha ido variando levemente. Los ingredientes son los mismo: agua, cebada malteada, lúpulo y levadura. «El agua es el ingrediente más importante y en la levadura es donde está el secreto», subraya Alejandro Sanchís. Ahora Mahou cuenta con muchos maestros cerveceros que controlan todo el proceso de elaboración y existen varios tipos de cervezas como la Mahou Clásica, la Mahou Cinco Estrellas o la Negra. En épocas duras como la Guerra Civil se daba a las personas levadura de cerveza porque era muy sana y servía para alimentarse. Y en 1945, con la II Guerra Mundial, «hubo sequía de cerveza en Madrid porque no llegaban las materias primas». La compañía ha apostado siempre por la innovación introduciendo en su día logros como tiradores modernos o barriles de aluminio.

Maqueta de las fábricas de cerveza, hielo y malta
Maqueta de las fábricas de cerveza, hielo y malta - ARCHIVO MAHOU

En 1957 la empresa había pasado a denominarse Mahou S.A. y a partir del 2000 se incorporan las nuevas marcas convirtiéndose en la cervecera española más grande. La expansión de la marca se produjo en los años 90. Actualmente Mahou vende sobre todo en Madrid, Castilla y León y Castilla La Mancha así como en algunas zonas del norte. Fuera de España están más presentes con la marca San Miguel. Todo el capital sigue en manos de la familia, de la rama de Alfredo Mahou Solana y tres hermanos que representan la séptima generación están en el Consejo de Dirección. La empresa está presidida por uno de ellos, José Antonio Mahou Herraiz.

Mahou vuelve a Madrid

Después de 60 años en la fábrica de Paseo Imperial Mahou se trasladó a un pequeño pueblo de Guadalajara, Alovera. Instalaciones que comenzaron a funcionar en 1993 y que permitieron a la empresa seguir creciendo. Pero Mahou vuelve a sus orígenes y acaba de abrir el espacio cervecero, una micro cervecería en la calle Génova número 5 donde se elabora cerveza que no está en el mercado. Según explica la compañía, es un espacio donde las personas pueden aprender sobre la elaboración de la cerveza, sus distintos tipos y sabores, acompañado de una atractiva oferta gastronómica. Un espacio con el que Mahou quiere reencontrarse con la ciudad que vio nacer y crecer a la compañía.

En la micro cervecería se pueden probar cervezas queno están en el mercado
En la micro cervecería se pueden probar cervezas queno están en el mercado - BELÉN RODRIGO