Los madrileños conviven desde hace tres años con casi 90.000 plazas de aparcamiento regulado

En 2005, el SER costaba 31 millones y recaudaba 45; ahora, el coste será de 70 y dejará unos beneficios de 18 millones, sólo 3 más que antes de duplicarse

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ABC

MADRID. El 2 de noviembre de 2002, comenzaron a funcionar en Madrid los parquímetros, que servían para regular 34.500 plazas de aparcamiento. Sucesivas ampliaciones durante los últimos tres años han ido sumando plazas, hasta las 87.818 con las que los madrileños llevan conviviendo los últimos tres años y cuatro meses, sin problemas de importancia. Sólo ahora, cuando este número casi se ha duplicado -con 69.182 plazas más-, y los parquímetros han llegado a los barrios periféricos, es cuando se ha desatado la tormenta.

El «afán recaudador» es, según los vecinos que protestan, lo que mueve la acción del Gobierno municipal. Pero desde éste lo niegan: en 2005, el servicio costaba 31 millones y se ingresaban 45: había 14 millones de euros de beneficios. Ahora, tras la ampliación, el coste será de 70 millones, y los ingresos, de 88. O, lo que es lo mismo, 18 millones de euros de beneficios. En el mejor de los casos, tres millones más que antes, pese a haber duplicado prácticamente las plazas.

Los parquímetros nacieron en Madrid después de años de un sistema similar -los tickets de la O.R.A. que se compraban en estancos- al que nadie hacía mucho caso, entre otras cosas por falta de vigilancia.

Gestión privada

El Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), que lo sustituyó, vino acompañado de dos elementos: por un lado, los parquímetros, viejos conocidos en otras ciudades desde años antes; por otro, unas empresas concesionarias de la gestión y vigilancia de las zonas reguladas. Esta segunda faceta fue muy criticada por la oposición, que consideró que la gestión privada pervertía el carácter de servicio público del sistema.

En cualquier caso, el 2 de noviembre de 2002 entraron en funcionamiento los primeros 1.100 parquímetros, que regulaban 34.500 plazas delimitadas por Cea Bermúdez, José Abascal, María de Molina, Francisco Silvela, Doctor Esquerdo, Menéndez Pelayo, Paseo de la Reina Cristina, Atocha, Santa Isabel, Toledo, Bailén, plaza de España, parque del Oeste y Moncloa.

Hubo protestas entonces, de residentes preocupados por el porcentaje de plazas verdes -un 75 por ciento del total de las reguladas-, que les parecían insuficientes. Pero ante la realidad de los hechos -en pocas semanas comprobaron que podían aparcar donde antes les resultaba imposible-, se rindieron a la evidencia.

Ampliaciones sin protestas

Las siguientes ampliaciones -2003, a parte de Guindalera y Fuente del Berro; 2004, a Niño Jesús, Pacífico, Jerónimos, parte de Atocha, Palos de Moguer, Embajadores, Palacio, Vallehermoso, Ríos Rosas, El Viso, Cuatro Caminos, Castillejos, San Pascual, Concepción y resto de la Guindalera- no fueron discutidas ni combatidas por residentes ni usuarios habituales: el sistema funcionaba con total normalidad, salvo algún incidente aislado que incluía agresiones contra los controladores del SER.

Las protestas populares se iniciaron con la extensión última del servicio, que ha entrado en vigor el pasado 1 de marzo. En esta ocasión, han quedado comprendidos en la zona regulada por parquímetros todos los barrios situados dentro del perímetro de la M-30. Y además, los cascos históricos de Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Fuencarral y Hortaleza.

Las plazas han pasado de las 87.818 hasta casi doblarse: son ahora 167.000. La ampliación ha afectado a barrios donde viven en total 656.000 personas. Las que salen a la calle son muchas menos, porque las protestas se centran en zonas donde los vecinos creen que no se ha acertado con la instalación del SER o con el reparto de plazas verdes o azules.