UN MADRID DE MUSEO

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@PECADOS CAPITALES

MAYTE ALCARAZ

A Esperanza Aguirre, el Gobierno de Zapatero no le quiere financiar el cierre de la M-50 ni ejecutar la M-60; mira hacia otro lado cuando se le pide la necesaria integración de la red de Cercanías de Renfe en el Consorcio de Transportes para que este organismo, tutelado por la Comunidad y el Ayuntamiento, decida las futuras inversiones y la gestión del servicio... Sólo quiere oír hablar de reserva de suelo para el futuro aeropuerto de Campo Real y el traslado del aeródromo de Cuatro Vientos. O sea, política de altos vuelos.

Quizá por eso, la presidenta de los madrileños se va a China. Ahora que ya ha doblegado a los guerreros de Xiam y los ha convencido para que se queden a vivir más tiempo en Madrid, se ha rodeado de un grupo de empresarios y ha ido allí donde los chupa-chups de España florecieron tanto como un quiosco una mañana de domingo. De hecho, los empresarios madrileños van a enseñar a sus colegas chinos lo que se hace en Madrid con la ayuda del centralismo, que diría Carod-Rovira. Y tendrán éxito, ya lo verán, porque lo bueno que tienen los chinos es que se fijan mucho...

Pero no se engañen, a Esperanza Aguirre con quien le ha tocado de verdad la china es con Magdalena Álvarez. Sin embargo, hay otra ministra, de cuyo archivo no quiero acordarme, que es más sensible que la de las infraestructuras a las peticiones de la periferia, aunque la periferia en este caso sea la propia Puerta del Sol. Dicha ministra, Carmen Calvo, no descarta ceder la gestión de los museos que no son los de «bandera», como el Prado o el Reina Sofía, a las Autonomías. Es decir, que la presidenta madrileña se podría encontrar a su vuelta de China con que el Museo Sorolla, el Cerralbo y el Lázaro Galdiano podrían pasan a integrar la red regional en un futuro no muy lejano.

Vieja petición madrileña -tan vieja como la de quedarse con Cercanías- que podrá verse satisfecha lustros después. Tengo para mí que algo tiene que ver en esta complacencia el corporativismo entre ministras de Cultura. Quizá Carmen Calvo esté buscando una sonrisa de Esperanza Aguirre cuando sus retratos cuelguen juntos para la posteridad en la galería del Ministerio de Cultura.