Daniel Barenboim dirige a la Staaskapelle Berlin Orchesta durante el concierto celebrado el viernes por la noche en la Plaza Mayor

Madrid con Londres

En un escenario situado frente al incomparable marco de la fachada de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor, el director argentino Daniel Barenboim ofreció un privilegiado concierto en repulsa de los últimos atentados en la capital inglesa

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TEXTO: ANTONIO IGLESIAS FOTOS: EFE

MADRID. La música, de la mano prestigiosa de Daniel Barenboim, se asoció a los actos de repulsa de la espantosa tragedia terrorista ocurrida recientemente en Londres, con este gran concierto celebrado en la Plaza Mayor de Madrid, repleto de público, en el que tomaron parte los prestigiosos profesores de la Staatskapelle de Berlín, las voces del Coro de la Staatsoper de la capital alemana, un excelente cuarteto solista, singulares intérpretes de la obra bien escogida para la gran sesión: la «Sinfonía Número 9, en Re menor, Opus 125 («Coral»)», de Ludwig van Beethoven, grandiosa partitura de todos los tiempos que, como es sabido, incluye en su final la célebre «Oda a la Alegría», de Schiller, tornado hoy en Himno de la Humanidad.

La batuta, grande como nunca (en una estimación artística de logros evidentísimos, pero también respecto a su propia dimensión), llevó la obra, ni que decir tiene en cuanto a una seguridad absoluta y a la eficacia del mando, sino a la obligada amplitud gestual que hizo tantas veces empapar el sudor del gran director, en una tarde insoportable de calor madrileño... Naturalmente que, como siempre, el aire libre es el enemigo público número uno del concierto -excepción hecha de la banda-, y los veintitantos micrófonos bien repartidos entre la maraña de profesionales y cantores alemanes, si aumentaron una intensidad original, no serían capaces de hacerlo con la exigible propiedad de la sala de conciertos.

Aún así, aplaudimos la versión de Barenboim, estimándola dentro de su advertido gesto magistral y dominador, con acentos personales, no por ello apartados de las líneas tradicionales que imperarán por siempre en la colosal «Novena» beethoveniana.

Solamente elogios se merece el cuarteto solista: las soprano y mezzo alemanas, Angela Denoke y Simone Schröder (nunca me fue dado escuchar a la última con mayor nitidez, debido indudablemente a una coincidencia favorable de un micrófono), tenor norteamericano Thomas Moser y bajo ruso Alexander Vinogradov. Y como el trabajo del director y preparador del coro, Eberhard Friedrich y Robert Heimann se denotó insuperable, ellos fueron causa del enriquecido y enorme triunfo de jornada tan memorable. En primera fila, anotamos la presencia de la Infanta Doña Pilar, embajadores del Reino Unido, el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, su esposa, Mar Utrera, y el director general del Inaem, entre otras figuras de la política y la cultura españolas.